Mérida, 8/9/2001 Ibarra abre el debate sobre los efectos del 'botellón'Día de Extremadura
C. PEGUERO / J. C. ZAMBRANO
Tras el izado de las enseñas, el alcalde de Mérida, Pedro Acedo, dio la bienvenida a los presentes y aludió brevemente a los galardonados con la Medalla de Extremadura, haciendo especial mención al arzobispo de Mérida-Badajoz, Antonio Montero, y al arquitecto Dionisio Hernández Gil, "muy relacionados con esta ciudad", según apuntó. ... Uno por uno, los protagonistas fueron desfilando sobre el escenario, desgranando los discursos de agradecimiento ... Llamamiento a los padresPor su parte, Rodríguez Ibarra comenzó glosando la figura de los medallistas que, según señaló "son por si mismos una muestra del valor de la experiencia y de los méritos de la perseverancia".En el eje de su intervención, el presidente de la Junta echó mano de las estadísticas para centrar el 'botellón' como una de las actividades que puede tener efectos más nocivos para toda la sociedad, como son molestias y destrozos, pero, sobre todo, para los jóvenes. Por ello, Rodríguez Ibarra llamó a los padres a no falsear la realidad "ante un enemigo (el alcohol y otras drogas) al que no se reconoce como tal, pero que destroza vidas y proyectos personales". Resumen del discurso | Reacciones Ibarra redobla las campanas por la juventud y se pregunta si seremos capaces de acabar con el lado oscuro del 'botellón'Un combinado perfecto por la juventudJULIAN RODRIGUEZDar con el combinado perfecto para solucionar un problema. Ese es el reto que lanzó ayer el presidente de la Junta, Rodríguez Ibarra, en su discurso institucional aprovechando la entrega de las Medallas de Extremadura.Y, ni por el público ni por las claves, la juventud resultó ser el destinatario del mensaje. Ellos, como suele decirse, no admiten consejos. Saben equivocarse solos. Para el presidente extremeño, preocupado como en pocas ocasiones, el asunto del 'botellón' es responsabilidad de todos y cada uno. Y es que Rodríguez Ibarra no tiene la solución a este problema social. Lo sabe y lo dice. Porque la receta del combinado perfecto, guste o no, debe ser también autoría de todos. Dispuesto a activar los mecanismos legales necesarios, el presidente busca antes el consenso de padres y educadores. No de votantes ni de banderas políticas. El órdago queda echado. Ahora, lo más difícil será también que unos padres complacientes encajen verdades como puños.
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