Granada, 02/09/2001 Almuñécar, incómodaSr. Director de IDEAL: Es el segundo año que paso mis vacaciones en Almuñécar y lo recordaré siempre, porque han sido las peores de mi vida, prometiendo no repetirlas. Quiero hacer constar mi protesta a las autoridades municipales por la poquísima atención que ponen por la tranquilidad y bienestar ambiental de los miles de veraneantes que ingenuamente nos hemos desplazado a Almuñécar, como lo demostraré con los siguientes hechos contrastables.En la zona neurálgica de la ciudad, Paseo del Altillo, plaza de Madrid, P. de Damasco, P. de Kelibia, P. de los Higuitos, P. de la Rosa, P. de Madrid, parte baja de la Avda. de J. Carlos y zonas colindantes de las antes descritas es imposible descansar o simplemente dormir de once de la noche a siete de la mañana, pues entre la estridente e incontrolada música de los pubs y los gritos o voces de los civilizados de la movida o del botellón, convierten Almuñécar en un infierno, sin respeto ni consideración alguna a los habitantes de la ciudad, ni consideración a los que tienen que levantarse todos los días a las siete de la mañana para ir a trabajar. Muchos de los que hemos sufrido esta desagradable experiencia no la repetiremos y como este comentario está bastante extendido, en los próximos años se reflejará. Dirán los enterados que el turismo caro de hoteles y chalés suplirá la ausencia de los de clase media; craso error, porque el turismo de ricos es un 10% como máximo y su estancia no va más allá de julio y agosto, siendo además de selectivo no extensivo a la mayoría de los negocios de Almuñécar. Otra falta de celo de las autoridades es la masiva y escandalosa ocupación de todas las zonas peatonales por los bares y restaurantes, que han hecho de dichas zonas un coto cerrado para su explotación y beneficio, zonas que se han creado diciendo que eran para expansión de los ciudadanos, puesto que con el dinero de sus impuestos se han hecho, y sin embargo no pueden casi ni pasar por ellas, como ocurre con la calle Manila, que especialmente en su confluencia con la calle Livry Gargan, plaza de Madrid y Pasaje hacia la Avda. de Juan Carlos, el que quiera pasar tiene que ir en fila de uno y de lado, porque de otra forma no puede por las mesas y sillas de los bares. Por otro lado, ¿existe Policía Municipal en Almuñécar? Porque brilla por su ausencia en las calles. ¿Usted, lector, ha visto alguna pareja andando y cuidando de que los incivilizados no armen broncas, den voces, incluso molesten con algunos tan-tan, etc.? Total, que Almuñécar parece una ciudad sin ley. Dirán las actuales autoridades municipales que parte de la situación les ha venido heredada. Pues precisamente por esto y otras cosas el pueblo los ha votado y ha prescindido de los anteriores, pero no para que todo siga igual y que el cambio que esperaban se haya recudido al del nombre del partido y de las personas que rigen el municipio. Juan Barceló Gutiérrez. Granada.
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