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Granada, 26/11/2001

El horario de cierre de bares levanta a 600 personas en manifestación

  • Dueños de locales e integrantes de la 'movida' tomaron el centro de madrugada
  • Protestan por las pérdidas económicas que sufren al cerrar el negocio a las tres
Rocío Mendoza

El decreto

Horarios: El decreto de la Junta de Andalucía, que tiene que hacer cumplir el Ayuntamiento granadino, ordena que bares y cafeterías deben cerrar a la una de la madrugada, los bares de copas -pubs-, una hora más tarde y las discotecas a las cuatro. Los fines de semana se retrasa una hora el límite de actividad en todos los casos.
Multas: El incumplimiento puede derivar en multas de entre 250.000 y 500.000 pesetas o el cierre del local durante quince días.
Protesta: Jóvenes que participaron en la manifestación. Canal Sur / Ayala Los integrantes de la llamada 'movida' granadina no están dispuestos a terminar con la diversión a las tres de la madrugada, tal y como impone el decreto de la Junta sobre el horario de cierre en locales nocturnos. Los dueños de los establecimientos porque pierden beneficios y sus clientes porque no admiten 'toque de queda' alguno.

Así lo pusieron de manifiesto ambos colectivos durante la pasada madrugada. Unas seiscientas personas, entre propietarios de bares y clientela, convirtieron el centro de la capital granadina en el escenario de una multitudinaria protesta dirigida contra la imposición del decreto del gobierno autonómico.

No obstante, el objeto de los mensajes de descalificación, tal como reflejaban las pancartas esgrimidas por los participantes en la marcha, fue el alcalde de la ciudad, José Moratalla. La razón: el Ayuntamiento es el actual responsable de hacer cumplir la normativa vigente a través de controles policiales e imposición de sanciones.

No autorizados
A pesar de que los convocantes no contaban con autorización municipal, según advirtió la Policía Local, los afectados por el horario de cierre se unieron, en primer lugar, en la plaza de Isabel la Católica sobre las tres de la madrugada. De allí, se dirigieron en comitiva hacia la plaza de las Pasiegas. Finalmente, se concentraron en la plaza del Carmen donde los dueños de bares, pubs y discotecas -apoyados por los jóvenes que hacían 'botellón' en las zonas próximas a los lugares de protesta- permanecieron hasta cerca de las seis de la madrugada, momento en el que comenzó a disolverse la manifestación.

Tanto Policía Nacional y Policía Local -encargadas de la vigilancia- señalaron que la concentración se desarrolló sin incidentes importantes, a excepción de la necesidad de cortar el tráfico de Reyes Católicos y Gran vía en los momentos en que se desplazaban los integrantes de la manifestación. Es más, en un primer momento se anunció que la manifestación contaría con una sonora pitada frente a la Subdelegación del Gobierno e incluso frente al domicilio particular del alcalde José Moratalla, actos que finalmente no se llevaron a cabo.

Incidencias
El único incidente registrado, más cercano a la categoría de anécdota, fue el expediente que los agentes municipales abrieron a los ocupantes de un coche que encabezaba la manifestación y que se dedicó a repartir bebidas alcohólicas gratis entre los asistentes a la convocatoria de protesta. Además de esto, se identificó a un joven integrante de la manifestación que rompió el cristal de una céntrica zapatería.
Malestar general
Esta manifestación viene a constatar el malestar que ha provocado entre los propietarios de locales el horario de cierre impuesto por la Junta de Andalucía, una situación que ya quedó reflejada el pasado fin de semana cuando varios titulares de establecimientos nocturnos plantaron cara a los agentes municipales encargados de hacer cumplir con el

cierre del local sobre las cuatro y media de la mañana, a pesar de que el límite es las tres y media. La postura del Ayuntamiento granadino sobre el problema ya quedó clara en el momento en que se anunció los controles que llevarían a cabo los agentes municipales. El alcalde, José Moratalla, manifestó entonces que sería contundente en este sentido.

De este modo, la negativa de los propietarios de bares a cerrar sus puertas en el horario establecido por la Junta tendrá una consecuencia evidente: la proliferación de sanciones que pueden llegar a ser hasta de quinientas mil pesetas o el cierre del local durante quince días. Si reincide en la desobediencia, el dueño puede ser multado con dos millones.-

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