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Valencia, 14/11/2001

El TSJ condena a una empresa a pagar más a sus empleados por el ruido que soportan

La metalúrgica se limitó a entregar a sus trabajadores orejeras y tapones auditivos

Unos 158 empleados de una compañía metalúrgica de Museros cobrarán un plus de penosidad y peligrosidad en el trabajo, al tener que soportar un alto nivel de ruidos durante su jornada laboral. El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana ha reconocido el derecho de los trabajadores a ese complemento salarial, ya que la empresa se limitó a entregar a sus operarios unas orejeras y unos tapones auditivos como medidas incluidas en el «plan de insonorización».
Regina Laguna
El Tribunal Superior de Justicia ha condenado a una empresa metalúrgica de Museros a abonar a sus 158 trabajadores un plus de peligrosidad laboral por contaminación acústica, al tener que soportar durante su jornada laboral un nivel de ruido que supera los 80 decibelios. La compañía se limitó a entregar a sus empleados tapones y orejeras como medidas incluidas en el «plan de insonorización».

Las cantidades que deberá abonar la empresa a cada uno de los trabajadores de la sección de prensa y mantenimiento oscilan entre las 90.000 y las 130.000 pesetas, sumando alrededor de 190 millones.

Los trabajadores de Kamax-Tusa -en adelante, Tusa- se acogieron al convenio del metal de 1990 para reclamar un «plus de penosidad, toxicidad y peligrosidad» del 16% sobre su salario base. El colectivo se apoyó en que había una serie de puestos de trabajo donde el ruido era superior a 80 decibelios. La Dirección Territorial del Trabajo denegó la «condición de penoso» de estos puestos, «en base al compromiso empresarial de establecer un plan de insonorización».

La empresa, que declaró haber realizado en los últimos años «importantes inversiones destinadas a reducir el nivel de ruido», entregó a los trabajadores o, «más exactamente, puso a su disposición», sistemas de protección auditivos. Estos protectores, homologados, «consisten en unas orejeras marca Climax y tapones auditivos, que reducen el nivel de presión sonora aproximadamente un 20%».

Los operarios se negaron a utilizar los protectores «por considerarlos incómodos y molestos». Tusa amenazó con sancionar a los empleados por no utilizarlos, ya que, según el convenio del metal, «será obligatorio para los trabajadores el uso de medios de protección personal, siendo considerado como falta grave su no uso reiterado».

Los motivos por los que se negaron a su utilización fueron las molestias y dolores que les producían los tapones y las orejeras. El tribunal considera que el hecho de que la empresa proporcione a los trabajadores protectores auditivos «no supone mejoras objetivas de las instalaciones tendentes a la reducción objetiva de los ruidos». Y añade que sólo «reducen el nivel de ruido personalmente soportado por cada trabajador».

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