Avilés, 13/05/2001 LOS HOSTELEROS RECIBEN CON ESCEPTICISMO LA NUEVA NORMATIVA QUE REGULA HORARIOS DE CIERRE Y LA CONSUMICIÓN EN LA CALLE, PORQUE LA VEN «INAPLICABLE»Las denuncias por ruidos en la zona de copas descienden casi un 85 por cientoL. Á. VEGASe avecinan tiempos movidos para la hostelería local. La nueva normativa regional que regulará el horario de cierre y la consumición de bebidas en la calle ha sido recibida por los hosteleros con escepticismo. Consideran difícil que se puedan limitar los actuales horarios, y lo que es peor, vaticinan un impacto negativo en el volumen de negocio si se es muy estricto en esa materia. Avilés es un ejemplo de que un control exhaustivo del cumplimiento de las normas tiene sus consecuencias. El Ayuntamiento mantiene cerrados cuatro locales que incumplían reiteradamente la normativa de ruidos, y los constantes controles han conseguido reducir las denuncias en un 85 por ciento, según la concejala de Medio Ambiente, Judith Flórez.La edil indicó que, «aunque han descendido las denuncias por ruidos, no se bajará la guardia; continuará la vigilancia». De hecho hay varios locales apercibidos de cierre. El movimiento vecinal, que emprendió el año pasado una campaña para forzar al Ayuntamiento a ser más estricto en el control de la calidad ambiental en las calles de la «movida» avilesina, no plantea actualmente nuevas medidas. Los vecinos habían insistido en aquel tiempo en la necesidad de adelantar el cierre de locales, mezclando en el mismo saco la necesidad de reducir los ruidos y la salud de la juventud avilesina. Esa cuestión pendiente ha sido abordada por el Gobierno regional con la aprobación del proyecto de ley de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas, que prevé multas de hasta diez millones de pesetas. La ley prohíbe, por ejemplo, el consumo de alcohol en la calle y pretende unificar el horario de cierre en todos los municipios asturianos. Los hosteleros locales consultados consideran «poco aplicable» la normativa, debido al peso de las costumbres de ocio adquiridas ya desde hace unos años por la juventud avilesina. «Sería más fácil si existiese una infraestructura de locales fuera del casco urbano, a la que los jóvenes pudiesen desplazarse una vez se cerrase en la ciudad», indicó Jorge Sánchez, encargado de un local de la calle de Rivero. Los hosteleros señalan, además, otro problema, esta vez económico. «Si se fuerza al cierre a una hora determinada, se corre el riesgo de que los locales terminen cerrando, pero para siempre», indicó otro hostelero.
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