Alicante, 19/03/2001 La presión policial dispersa a los jóvenes que celebran 'botellones'Parte de la playa del Postiguet amaneció ayer con botellas y basura esparcidaEl Monte Tossal presentaba el sábado por la noche un aspecto atípico. Si fines de semana anteriores los aparcamientos estaban atestados de coches y de grupos de amigos desafiando la prohibición de beber alcohol en la calle, el sábado no había nadie en el entorno y tampoco en las faldas del castillo de San Fernando. La presión policial ha dispersado a los grupos que beben en la calle en Alicante.La presión policial ha desviado a los jóvenes que practican el botellón a otras zonas de la ciudad o les ha persuadido de celebrar esta actividad prohibida desde que apareció una ley autonómica de 1997. La ley atendía entre otras las denuncias de los residentes en la zona de Canalejas, que criticaban el exceso de ruido así como la basura que se acumulaba tras la práctica de esta actividad. Con su aparición muchos decidieron ir a zonas menos concurridas y donde se molestase lo mínimo y una de las preferidas fueron los aparcamientos del Monte Tossal donde la concentración llegó a ser tal que los agentes de la Policía Local se limitaban a controlar que no hubiera altercados y que no se molestase a los vecinos. Con la denuncia de que se estaba incumpliendo la ley, el concejal de Tráfico y Seguridad, Francisco Zaragoza dio orden expresa de que se actuara y se requisase el alcohol. En la la playa de la Almadraba, donde la semana pasada se apuntaba y temía que podía haber trasladado el botelleo, tampoco ningún grupo juvenil efectuó su fiesta particular el sábado, como había denunciado el concejal socialista, Ángel Cano, quien señalaba que un vecino denunció la concentración de jóvenes para beber en esta zona cercana a la playa de la Albufereta y pedía al ayuntamiento que cumpliera la ley. Ni siquiera hicieron acto de presencia los miembros de la Peña el Whisky que se dejaron olvidado un juego parecido a la Oca en el que en cada casilla se manda beber al participante o a los compañeros. Quizá por el aviso municipal de que se iba a incrementar la vigilancia en esta zona. El puente festivo atrajo ayer a la playa del Postiguet a una buena cantidad de residentes y de visitantes ávidos de sol y de buen tiempo. Sin embargo, la playa no estaba del todo presentable, puesto que las papeleras rebosaban basura y un deportista denunciaba la existencia de gran cantidad de botellas y de basura tanto en la arena como en las inmediaciones del hotel Meliá y lamentaba la mala imagen que se estaba dando en una zona visitada por los turistas. Un equipo de limpieza trabaja en el Postiguet desde las seis de la mañana y hasta las diez, según los voluntarios del retén de la Cruz Roja, quienes ayer reconocían haber visto muchas bolsas de plástico abandonadas. Y señalaban que, por su iluminación nocturna, es difícil que se trasladen a esta zona los botellones masivos en la zona, también por el control que efectúa la Policía Local. «Algunas veces encontramos cristales rotos de botellas de cerveza, pero no ocurre siempre», reconoce uno de los voluntarios.
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