Alicante, 18/03/2001 La 'ley del ruido' permitirá cerrar al tráfico los centros urbanosLos ayuntamientos podrán imponer multas de hasta 10 millones de pesetasEl proyecto de ley contra la Contaminación Acústica que prepara el Consell de la Generalitat para garantizar la calidad de vida y el derecho a la salud de los seres humanos reduce al mínimo los niveles de emisión sonora y eleva al máximo el techo sancionador fijando multas económicas por importe de hasta diez millones de pesetas, y retirada de la licencia de apertura del local, ya sea de manera provisional o definitiva. Las zonas con un mayor impacto sonoro se declararán como zonas saturadas y para reducir los niveles de ruido se limitarán las licencias de actividad, horarios y se podrán cerrar al tráfico. La nueva normativa, que previsiblemente entrará en funcionamiento antes del verano, quiere abordar uno de los problemas que afectan más a los ciudadanos como es el ruido, tal y como lo reflejan distintos estudios de opinión que asegurán que el 80% de los ciudadanos de la Comunidad Valenciana, lo sitúan como su principal problema. No es para menos esta preocupación, según fuentes de la Conselleria de Medio Ambiente, ya que distintos estudios sobre la contaminación acústica en la Comunidad Valenciana ponen de relieve la existencia de unos niveles de ruido muy superiores a los límites admisible por los organismos internacionales, y en particular por la Unión Europea, al superar los 65 decibelios de nivel ruido durante el periodo diurno, y en 55 decibelios el nivel previsto para la noche. Ello ha motivado la realización de una cobertura legal que, según fuentes de la conselleria, «pretende mejorar la vida de los ciudadanos armonizando el descanso general con las actividades de ocio y trabajo». Se trata una legislación marco impulsada a nivel autonómico con la finalidad de homogenizar normas locales y establecer un marco general que deberá completarse con regulaciones realizadas por los ayuntamientos. Así, el texto legal establece la obligatoriedad de elaborar un mapa acústico en todos los municipios de más de 20.000 habitantes, donde se reflejaran los niveles de ruido, así como planes de actuaciones orientados a ordenar el nivel de actividades generadoras de ruido, y elaborar programas para su reducción. Dichos mapas y planes de actuación contendrán las fuentes que causan la ontaminación acústica y los niveles de ruido en el ámbito de cada una de las zonas y áreas de población. Además, se establece una serie de límites de emisión de ruidos, según el tipo de zona. De tal manera, en las áreas calificadas de uso sanitario docente no se permitirá la emisión de ruido superior a 45 decibelios de día y 35 de noche, en las áreas residenciales la emisión del ruido no podrá variará entre los 50 decibelios en el día y 40 la noche. Estos límites serán mayores en áreas de actividades de ocio y comercios que se fijará entre los 65 decibelios para horario diurno y 55 para el nocturno. El incumplimiento reiterado de estos niveles supondrá un alto nivel sancionador que variará entre las 10.000 y 100.000 pesetas para sanciones leves,100.000 y un millón para las graves y hasta 10 millones en el caso de sanciones muy graves. Estas multas podrán ir acompañadas de una supresión temporal de la licencia de actividad que será definitiva en el caso de reiteración.
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