Alicante, 19/06/2001 Las farmacias disparan sus ventas de pastillas para la resaca y la acidez y tapones para el ruidoLos vecinos de zonas con barracas que no se suman a la fiesta huyen al campo y la playaPILAR M. MACIÁSon dos formas de vivir la Fiesta. Hacerlo desde dentro tiene sus pros y sus contras, igual que pasarla desde fuera. Para los que eligen lo primero, la diversión es lo más positivo, aunque las comilonas y las borracheras también pasan factura. Por su parte, los sufridos vecinos acuden a las farmacias a comprar tapones para los oídos, mientras que foguerers y barraquers se inclinan más por los productos para acabar con las resacas y la acidez de estómago que producen cinco días de comer y beber sin parar.Así lo confirmaron diferentes farmacéuticos de la ciudad, como Sergio Rigual, de la Farmacia de la Estación. «Muchos vecinos vienen a por tapones porque se quejan del ruido, aunque los antiácidos también se venden en estas fechas». El regente de una botica en la calle Constitución asegura que las ventas que más se incrementan en su farmacia son las de productos para paliar la resaca. «Tapones pocos, lo que más vienen buscando son remedios para la resaca y para el estómago». Este mismo farmacéutico asegura que la mayoría de vecinos que no está en la fiesta por la zona del Mercado Central aprovechan estos días para marcharse a las casas de la playa. Los que salen peor parados son los que sufren la plantá de las barracas en la puerta de sus comercios o bajo sus ventanas. «Hay algunos negocios que incluso tienen que cerrar porque plantan aquí al lado y no pueden entrar con el material a sus tiendas», comenta José Francisco Izquierdo, del restaurante Yale, que añade que «nosotros tenemos durante esos días unas pérdidas que rondan el millón y medio de pesetas, porque nos quitan toda la terraza y, al dejar sólo un metro entre la barraca y los locales, la gente no entra». Este restaurador está harto de poner quejas en el ayuntamiento. «No estamos en contra de la Fiesta, lo único que queremos es que cada año planten la barraca en un tramo distinto de la calle y así, al menos, sabes que hasta dentro de dos o tres años no te va a tocar otra vez delante de tu puerta». También están los que aumentan sus ventas durante los días de Hogueras, como el Bar Guillermo. Su dueño, Francisco Maciá, comenta que «ellos nos dejan trabajar y nosotros los dejamos divertirse. Estamos totalmente a favor de la Fiesta».
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