Murcia, 08/06/2001 Las sanciones y las quejas sacan la 'movida' del centro y la desplazan a Las Atalayas y El RaalMás de una docena de pubs ha cambiado hasta de nombre para atraer nuevos clientesJAVIER RODRÍGUEZLa movida nocturna de Murcia ha sufrido en pocos meses una importante metamorfosis. La transformación que han experimentado las tascas del centro de la ciudad obedece a la nueva orientación que los empresarios ha dado a sus negocios en favor de un público más adulto y menos bullicioso que el adolescente. En seis meses, más de una docena de bares ha cambiado de aspecto y de nombre dejando de servir los cuba-litros, alcohol a granel por 500 pesetas. La primera consecuencia del cambio ha sido el desplazamiento de la movida hacia otros puntos del casco urbano. Las Atalayas y el cruce de El Raal son ahora los nuevos centros de diversión. Según la Policía Local, las quejas por ruidos han disminuido en el casco viejo.Los bares de copas ya no son un próspero negocio en el centro de la ciudad. El exceso de ruidos y las protestas vecinales han obligado a los dueños de las tascas a invertir en insonorización y a tener más cuidado con el volumen de la música y las molestias. En el primer semestre del año sólo se ha autorizado un permiso para abrir un local de copas en el centro de la ciudad. Sin embargo, la transformación de los que ya existen ha sido radical. En poco menos de un año han pasado de albergar una clientela juvenil y bulliciosa a ofrecer un ambiente más selecto. El presidente de la Asociación de Bares de Copas de Murcia (Asbamur), Jesús Belmonte, reconoce que la transformación de las tradicionales tascas ubicadas en las calles Enrique Villar, Ignacio de Loyola y alrededores de la Universidad ha contribuido a reducir la emisión de ruidos y, sobre todo, a trasladar la movida de sitio. La renovación que han experimentado los locales, al margen del aspecto interior y de la música, menos discotequera y más popular, ha venido por su denominación. Así, un local como El Pelotazo se llama ahora Chipi, El Meneito ha pasado a ser Gabana, el nuevo nombre de Bruno es Mundaca y Gospel acabó con el antiguo Ideales. Con este panorama, donde el alcohol a granel de los cuba-litros y los minis se han sustituido por la tradicional copa, ha llevado a los veinteañeros a buscar la diversión en Las Atalayas y en el cruce de El Raal. Los datos de la Policía Local reflejan un descenso tanto en las actuaciones contra los ruidos como en las sanciones por el incumplimiento de los horarios de cierre. Por ejemplo, en 1999 los agentes impusieron 279 denuncias por exceso de ruidos frente a las 179 del año pasado. Los responsables del sector advierten de que la movida va por modas y es cíclica, «pero las sanciones por ruidos, la persecución por la venta de alcohol a menores y los decretos de cierre han obligado a reorientar los negocios».
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