Coruña, 07/07/2001 Los vecinos consideran que se ha ganado en seguridad, pero persiste el ruido de la marchaSábado en el Orzán. El doble ventanal se funde con la calle y rodea la cama de gente con ganas de diversión. No hace falta salir de las sábanas para sentir que la calle ha cambiado su aspecto diario. Y cada fin de semana lo mismo. Hay dos opciones: enfadarse y esperar el regreso a casa de la mayoría, o dar media vuelta sin darle importancia.Algunos de los vecinos de las zonas donde se concentran los pubs y discotecas están cansados, como describe Antonio Folgueira, de los efectos de la movida nocturna. Cada viernes y sábado por la noche se rompe la tranquilidad semanal. El silencio se convierte en un bullicio que dura horas. Y al día siguiente llegarán los vasos y botellas acumulados en las esquinas y, sobre todo, el olor a noche. Folgueira constata que en los últimos años se ha notado la vigilancia policial, que se ha reducido el ruido y que las quejas son menores, pero todavía queda mucho por hacer. El presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos espera que la moda de las concentraciones en la calle sea pasajera.
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