Barcelona, 27/1/2001 El gobierno municipal aprueba el día 31 un plan de lucha integral contra el ruido
Clos oye el sonómetroEUGENI MADUEÑOAl fin. El clamor contra la contaminación acústica se ha hecho oír en el centro neurálgico del Ayuntamiento. El próximo miércoles día 31 la comisión de gobierno municipal aprobará un plan integral de lucha contra el ruido en la ciudad. El plan, que afectará al conjunto de concejalías y áreas de gestión que tienen competencias en la materia, ha tardado meses en elaborarse y en definirse. El clamor de nuestros lectores contra el problema ciudadano que provoca mayor número de quejas ante el Síndic de Greuges ha empujado la tramitación de un plan que no se concretaba. La teniente de alcalde responsable de Ecología Urbana, Imma Mayol (IC), admitió ayer a este diario que el Consistorio "está preocupado" por un problema nuevo -hasta hace unos años la contaminación se asociaba a la del aire- que "preocupa a un número creciente de personas" y contra el que "el Ayuntamiento viene actuando", aunque no "con la contundencia que los ciudadanos exigen".Imma Mayol justifica la relativa novedad del problema argumentando que en la cumbre mundial sobre medio ambiente celebrada en Río en 1992, no hubo ninguna ciudad que planteara el problema, que sí surgió en la cumbre de Aalborg de 1994. La concejal subraya también que las "quejas crecientes" que se producen en Barcelona son únicamente eso, quejas, sin que hasta el momento se hayan tramitado como denuncias. "La gente no se queja del ruido ambiental en general -dice Mayol-, sino de las molestias puntuales que les ocasiona su vecino." El "programa de actuación para aminorar la contaminación acústica en Barcelona", que así se denomina oficialmente el plan que estudiará el gobierno municipal el miércoles y deberá aprobarse definitivamente en el pleno municipal de febrero, prevé la actuación en dos niveles. La lucha contra el ruido ambiental, generado fundamentalmente por el tráfico, y las medidas concretas para atajar las "puntas" acústicas que destacan sobre el general y que irritan de manera especial a la ciudadanía. Para atajar el actual nivel de contaminación acústica se exigirá que las nuevas pavimentaciones de calles se realicen obligatoriamente con materiales porosos -ahora sólo un tercio de las vías tienen esa cualidad-, adquirir vehículos de servicio público alimentados con electricidad o continuar con la actual política de disminución de los carriles de circulación en detrimento de los vehículos rodados para favorecer a los peatones y ciclistas. Respecto a las "puntas" concretas -ulular nocturno de las sirenas de las ambulancias, circulación provocadora de las motocicletas con el tubo de escape trucado, entre muchas otras...-, la teniente de alcalde reconoció que se han de modificar las actuales ordenanzas para aprobar otras más contundentes, ya que las actualmente en vigor sirven de muy poco. "Con los conductores de motocicletas ruidosas, casi todos muy jóvenes, hemos hecho una política de sensibilización y pedagogía -dice Mayol-; en vez de multarlos -penalizando a los padres, que son los que acaban pagando la sanción- la Guardia Urbana les retira el carnet y les obliga a insonorizar la moto; pero, por lo visto, habremos de ser más contundentes no sólo con los conductores, sino también con los talleres que realizan a sabiendas el trucaje de los tubos de escape." Para dejar sentado que el de la contaminación acústica es "un problema de primer orden" que "preocupa extraordinariamente" al Ayuntamiento -donde llevan meses diseñando el plan, que no se ha desencallado hasta esta semana, precisamente-, Imma Mayol explica que se han elaborado dos mapas sónicos de la ciudad, gracias a los cuales se dispone ahora de una información detallada de los enclaves más críticamente ruidosos. "Somos una de las pocas ciudades que cuentan con esos instrumentos", dice Mayol, que se muestra confiada en los resultados del plan que su área ha diseñado. Ahora sólo queda por ver qué otras medidas concretas van a ponerse en marcha y cuánto dinero va a destinarse a hacer posible el plan. El acuerdo al que llegue la comisión de gobierno el día 31 permitirá saber si la respuesta municipal a este problema ciudadano "de primer orden" que tantas quejas suscita -ver nueva entrega de "e-mails"- es seria o si se trata sólo de un salir al paso para paliar el ruido (mediático).
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