Iruñea, 27/12/2001 Las familias de Iruñea pagarían 28,7 euros por reducir el ruidoAsí lo recoge un estudio realizado por profesoras de la UPNALas familias de Iruñea estarían dispuestas a pagar cada año 28,7 euros (4.765 pesetas) por una reducción significativa de la contaminación acústica. Así lo cuantifican en un estudio las profesoras de la UPNA Mercedes Sánchez y Montserrat Viladrich, que han sido invitadas por la UE a participar en una investigación sobre la valoración económica del silencio. El incremento de la actividad económica ha convertido el ruido en uno de los principales problemas europeos. Así, una exposición a ruidos superiores a 40 decibelios influye en el bienestar del ser humano, y si se superan los 60 decibelios se considera que es perjudicial para la salud. Estas son algunas de las conclusiones del estudio de Mercedes Sánchez García y Montserrat Viladrich Grau, profesoras del Departamento de Gestión de Empresas y del de Economía de la UPNA, respectivamente. Este ha sido elaborado junto a Jesús Barreiro Hurlé, antiguo profesor de la UPNA y que actualmente trabaja en la Administración de la Unión Europea. Dicho estudio, realizado entre 1999 y 2000, recibió una beca del Plan de Formación y de Investigación y Desarrollo del Departamento de Educación del Gobierno de Nafarroa. Consecuencias económicasDe hecho, la Organización Mundial de la Salud estima en 65 decibelios el límite máximo recomendado para las personas. No obstante, la contaminación acústica no sólo tiene consecuencias fisiológicas (trastornos del sueño, pérdida de la capacidad auditiva, hipertensión o úlceras de estómago) y sicológicas (incremento de los niveles de ansiedad o nerviosismo), sino también económicas.Así, los niveles de ruido influyen, por ejemplo, en la pérdida del valor de las propiedades, en la interferencia de las comunicaciones y en el aumento de los gastos sanitarios. Ante estos hechos, la Comisión Europea elaboró un programa de acción medioambiental, que mantenía que «ninguna persona debería estar expuesta a niveles de ruido que dañaran su salud y su calidad de vida». El Ejecutivo de la Unión Europea comprobó que existía más o menos abundante información sobre los costes para reducir la contaminación acústica mediante sistemas como la introducción de barreras anti-ruido o de asfalto aislante, el cierre de bares o discotecas o la colocación de dobles cristales en las ventanas. Sin embargo, la UE se encontró con que no hubo demasiados informes que evaluaran el beneficio económico que reporta el silencio. Solicitadas por la Unión EuropeaUno de los pocos estudios sobre el beneficio económico del silencio es el realizado por Jesús Barreiro, Mercedes Sánchez y Montserrat Viladrich, quienes lo llevaron a cabo mediante encuestas entre familias de Iruñea. La Unión Europea ha recurrido a estas dos últimas profesoras, junto a expertos de otros países de los Quince, para buscar una única cifra representativa del beneficio económico de la reducción del ruido.El problema reside en que, de los estudios realizados hasta ahora en el ámbito comunitario, las conclusiones sobre lo que cada ciudadano estaría dispuesto a pagar anualmente por el silencio oscilan entre los 28 euros (4.648 pesetas) y los 120 euros (19.920 pesetas). Las dos profesoras de la UPNA deberán depurar los distintos informes realizados sobre la cuestión en el Estado español y realizar sus aportaciones con el fin de que la Unión Europea obtenga ese número de referencia representativo para Europa. A partir de ahí, las instituticiones europeas podrían realizar proyectos para reducir la contaminación acústica. Mercedes Sánchez y Montserrat Viladrich consideran que la dificultad para hallar una cifra de referencia reside en las diferentes metodologías empleadas en los estudios de los países de la UE.
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