Alicante, 03/12/2001 Los ayuntamientos se exponen a multas millonarias por el ruido de los baresUna sentencia obliga ya a un consistorio a indemnizar a una familia que denunció las molestias de los pubsLos ayuntamientos de la provincia deben de tener precaución ante los ruidos después de que se haya sentado jurisprudencia por primera vez a favor de una familia que durante ocho años peleó por su derecho al descanso. La sentencia, pionera en España, obliga al ayuntamiento de Cartagena a indemnizar a la familia con 1,8 millones de pesetas al año mientras sigan las molestias que provocan los bares de copas situados debajo de su casa y un millón más por los daños morales ocasionados al matrimonio y sus hijas. Este fallo judicial abre el camino a los vecinos que están afectados por los ruidos de los bares de copa a demandar a sus ayuntamientos. En la provincia, la mayor parte de grandes municipios está concienciado desde hace años en el control de la contaminación acústica y han adquirido sonómetros para medir el ruido. Muchas de las quejas vecinales van dirigidas no tanto a pubs como a las personas que se concentran en las calles de las zonas de marcha. La sentencia deja claro que los ayuntamientos deben proteger a sus conciudadanos. En la mayor parte de las grandes poblaciones de Alicante el ruido se controla desde hace varios años y todas tienen una ordenanza que regula y controla los excesos acústicos. Según la población, las mediciones las hacen agentes de la Policía Local o inspectores y generalmente se efectúan cuando hay denuncias. En Alicante hay una brigada de la Policía Local que controla desde hace años la contaminación acústica. Los bares de copas, especialmente del centro histórico están siendo muy controlados en los últimos tiempos, pero también se efectúan mediciones de los escapes libres de las motos durante las madrugadas de los fines de semana. El ingeniero Ignacio Ruiz se encarga de las mediciones en Orihuela, donde los ruidos se concentran sobre todo en la zona lúdica de la calle Valencia. «Las denuncias más numerosas son por la música de los pubs y por los motores de las cámaras frigoríficas», señala. Desde las diez de la noche y hasta las ocho de la mañana, la ordenanza prohíbe que se superen los 30 decibelios en el interior de una vivienda. «El problema es grave en verano –reconoce–, pero no llegamos a los niveles de Torrevieja». El caso de BenidormEn Benidorm, el concejal de Seguridad, Francisco Savall y la edil de Medio Ambiente, Pepa Pérez, se enorgullecen de haber atajado el problema de raíz «desde hace cinco años», señala Savall. «Teníamos un problema importantísimo de ruidos, fundamentalmente de los pubs, cafeterías y discotecas, y teníamos muchas quejas. Ahora este conflicto está en último lugar en las encuestas».Además de redactar una ordenanza de ruido muy restrictiva, Benidorm obligó a la insonorización y a cumplir los horarios según la zona y la licencia de los establecimientos. Además, los bares de copas deben tener un limitador acústico que no puede manipularse. «Para controlar y corregir los ruidos de la gente en la calle se han colocado sonómetros al aire libre. Así conocemos también el ruido que se hace en la recogida de basura o el tráfico y podemos corregirlo». «Ahora las quejas llegan por los aires acondicionados y las cámaras frigoríficas», explican los concejales.
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