Barcelona, 14/8/2001 El billeteRuidoso veranoMARTA MolasQuién es capaz de dormir con las ventanas cerradas en Barcelona cuando la ola de calor se mete en casa? El dilema es calor o ruido. Te ahogas o vives inmerso en una atmósfera de decibelios incontrolados. Cuando las terrazas están a rebosar y la gente aprovecha para conversar tras una jornada de calor asfixiante, los camiones de la basura, los músicos que arañan instrumentos desafinados y el escándalo de motos y coches hacen imposible tan merecido descanso.Dormir es una pretensión irrisoria, y hacer la siesta, más: a menudo puedes elegir entre la música máquina del vecino de la derecha, el merengue del de la izquierda y la novena de Beethoven del de enfrente. Sin contar con el griterío de ferias, tómbolas y bares de marcha. Qué más se puede pedir?
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