Bilbao, 13/08/2001 Las discotecas y bares son los que cuentan con mayor número de denuncias por ruidoLa asociación ADECAVI denuncia que la contaminación acústica es un problema cada vez más latente en nuestra sociedadCarla Beltrán de GuevaraLos bares y discotecas, además de ser un foco de atracción para los jóvenes durante el fin de semana y el verano, son también los causantes de la mayoría de las denuncias interpuestas por contaminación acústica, ya que habitualmente se encuentran en el casco urbano de las localidades. Son muchas las causas que conllevan a los ciudadanos a interponer denuncias a causa del ruido, pero hay una contra la que no se puede hacer nada: las obras, siempre que no se efectúen de noche y tengan la autorización necesaria. La asociación ADECAVI trabaja desde hace tres años para acabar con la contaminación acústica, un problema cada día más latente en la sociedad y que produce malestar e irritabilidad a todos aquéllos que la padecen. El ruido provocado por coches y demás vehículos motorizados; las música de establecimientos hoteleros bien entrada la noche; las obras presentes en cualquier calle, plaza o avenida; o los ladridos constantes de un perro a altas horas de la mañana son algunos de los causantes de este tipo de contaminación, cada vez más frecuente en todo el estado español. Todo esto significa vivir en una sociedad que cada día está más acostumbrada a vivir entre ruidos que disminuyen la calidad de vida y anima a los ciudadanos a huir a lugares apartados, que ofrezcan una mayor tranquilidad. ADECAVI recibe una media de 2 ó 3 llamadas diarias de personas cansadas de sufrir ruidos y dispuestas a querellarse legalmente contra los responsables de bares, discotecas, dueños de perros o motos. Esta asociación, compuesta por un abogado, una arquitecta y una psicóloga ambiental, realiza investigaciones, campañas de sensibilización y presta un servicio de asesoramiento gratuito a todos aquéllos que están cansados de la contaminación acústica. Alfonso Treceño, abogado y perteneciente a la asociación, señala a la capital vizcaína "como una ciudad ruidosa, a pesar de que un estudio dado a conocer por el Ayuntamiento indica que tan sólo un 48% de los ciudadanos sufren la contaminación acústica frente a un 52% que parece no tener problemas con los ruidos". Aunque cada vez son más las sanciones, éstas siguen siendo aún escasas, según Treceño, quien estima que "los poderes públicos no están reaccionando con rapidez y van por detrás de la demanda de la gente". La contaminación acústica disminuye la calidad de vida y produce malestar e irritabilidad en aquéllos que la padecen El Ayuntamiento de Bilbao dio el año pasado un gran paso al obligar a quitar la música del recinto festivo en las fiestas de la Aste Nagusia a una hora determinada de la noche, una medida que causó satisfacción entre los vecinos, aunque no tuvo tan buena acogida entre los jóvenes que disfrutaban de las fiestas bilbaínas. Esta no es la única medida que se ha tomado en torno a este asunto. Los bares y discotecas son los principales causantes de contaminación acústica y cada vez son más las medidas que se toman para acabar con el problema: desde sanciones hasta el cierre del establecimiento. Este tipo de actuaciones son las que animan a las personas que sufren el problema del ruido a tramitar cada vez un mayor número de denuncias. Aunque la cantidad de denuncias podría ser mayor, "parece ser que se le está ganando la batalla al ruido y que se está consiguiendo llegar a una sociedad donde la contaminación acústica va desapareciendo poco a poco". Aun así, Treceño opina que falta mucho para llegar a vivir en países como Inglaterra o Francia, donde "los gobiernos actúan con una autoridad impecable" para que nada altere la tranquilidad de las ciudades y pueblos.
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