La Manga, 09/08/2001 El ayuntamiento cierra cuatro bares más en El Zoco por ruidos y anuncia que limpiará la zona de drogasEl concejal de Policía advierte de que «hay que darle un palo al avispero para que la gentuza y los porreros se vayan»Mano dura con los bares de copas en situación irregular. Ya son 10 los locales precintados en El Zoco de La Manga por carecer de licencia y exceso de ruidos. El Ayuntamiento de San Javier cerró ayer de madrugada otros cuatro negocios. El concejal de Policía, Manuel Martínez Olmos, anuncia una revisión severa de todos y cada uno de los numerosos bares que funcionan en el centro de ocio nocturno. En las próximas horas pueden caer más. El ayuntamiento está dispuesto a «limpiar» la zona de camorristas, traficantes de droga y asiduos al botelleo. Algunos de los locales cerrados funcionaba con una licencia de heladería o cafetería, a pesar de que servían alcohol con música de madrugada, según informa el edil. «Estamos inspeccionando uno por uno y buscando a los irregulares; aunque pierdan ingresos durante este verano, dentro de uno o dos años El Zoco se tiene que convertir en una zona tranquila para tomar copas y escuchar música», afirma.«Es duro perder las ganancias un año, pero si no se regenera la zona, perderán los negocios para siempre», señalaba ayer el concejal de Policía, Manuel Martínez Olmos, en relación a las severas medidas que ha adoptado la corporación para devolver la tranquilidad a la zona de El Zoco de La Manga y acabar con los bares ilegales. En Santiago de la Ribera se cerraron dos locales más, uno de ellos por exceso de ruidos, que ya ha abierto sus puertas después de corregir las deficiencias, y otro que se ha precintado por carecer de licencia y medidas de seguridad. Pero es en El Zoco donde la Policía actúa estos días de forma más contundente. Para el edil, la «limpieza» de la zona incluye a traficantes de droga, camorristas y pandillas de botelleo. El responsable municipal reconoce que existen bares de calidad en El Zoco que cuentan con los preceptivos permisos, pero «si el de al lado atrae a gentuza y porreros, pues les afecta a todos, así que hay que darle un palo al avispero para que se vayan a otro sitio», asegura. «Los bares que venden dos cervezas a 300 pesetas es como si pusieran azúcar para las moscas», explica el responsable de la seguridad en el municipio en referencia al incremento de la práctica del botelleo en El Zoco. La dificultad para aplicar la ordenanza que sanciona a los menores de edad que consuman bebidas alcohólicas en la calle se incrementa con los grupos que incluyen a algún adulto. La zona de El Zoco y Kábila se ha convertido en los últimos años en el quebradero de cabeza de los responsables locales. Los cierres de bares se suceden cada verano y los agentes de paisano que vigilan la zona cada noche intentan detectar la venta de droga y alcohol a menores en los bares. Las quejas de los vecinos que veranean en la urbanización y alrededores han echado leña al fuego del conflicto.
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