SANT ANTONI, 05/08/2001
Vecinos de Sant Antoni atribuyen al marido de una edil fiestas ilegales.
Se quejan del ruido «insoportable» que emite su bar Coastline
- El bar-cafetería Coastline de Sant Antoni, del que es copropietario Miguel García, marido de la regidora de Urbanismo de la localidad, Blanca Castiella, celebró este fin de semana varios conciertos emitidos por la BBC en el Reino Unido, que provocaron la «indignación» de 38 vecinos de la zona y de la oposición municipal. Unos y otros coincidieron: «Fue una auténtica fiesta ilegal, que además estaba anunciada».Treinta y ocho vecinos de Caló des Moro en Sant Antoni, que viven en las cercanías del bar-cafetería, denunciaron este fin de semana a la Policía Local que este establecimiento estaba realizando ayer por la mañana una «fiesta ilegal» y que no podían «seguir viviendo con el ruido insoportable que emiten constantemente estos locales». Miguel García, que se mostró «muy satisfecho» por la celebración de la fiesta de la BBC, ya se vio envuelto en una polémica por culpa de este establecimiento, porque su esposa avaló sin licencia la construcción de un embarcadero anexo. Según el testimonio de una vecina, los participantes habían decidido extender los límites de la fiesta hasta terrenos que dan al mar. «No puede ser que haya más de 2.000 personas por encima de las rocas», declaró el portavoz del Pacte en Sant Antoni, Joan Marí Serra. Para integrar mejor a los asistentes el establecimiento decidió colocar los altavoces en el exterior del recinto, concretamente en la piscina, y «enfocados hacía las viviendas», según una vecina que a pesar de cerrar las ventanas afirma que no puede «vivir en estas condiciones que se repiten todas las noches». «El ruido no sólo molestaba a los vecinos», destacó Serra, «el sonido se oía en toda la bahía». Altavoces precintados El alcalde de Sant Antoni, Antoni Marí Tur, declaró en un pleno que los altavoces del Coastline «habían sido precintados», según la oposición «para hacerles callar», sin embargo, el Pacte también denuncia que «esa orden no figura en el libro de decretos del Ayuntamiento». Joan Marí Serra declaró que tras la celebración de las fiestas en estos locales su partido había catalizado «una avalancha de quejas de los vecinos» y subrayó que «cuando un ciudadano acude a la oposición es porque el Ayuntamiento no lo puede solucionar». Los vecinos no tienen duda de que si a estos individuos se les permite «poner así la música es por un claro trato de favor del alcalde». Serra fue aún más allá: «No se tiene ningún respeto al alcalde, ya que estos establecimientos acumulan cientos de denuncias».
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