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Granada, 17/4/2001

Los ruidos del 'botellón' provocan la huida de los clientes de los hoteles

Asociaciones de afectados elevan sus quejas a los tribunales y la UNESCO, entre otras entidades

Granada sobrepasa en 15 decibelios la contaminación acústica permitida

Rocío Mendoza • Granada

Colectivos afectados se quejarán oficialmente al delegado del Gobierno en Andalucía sobre la actuación insuficiente de Marín Sicilia
Los propietarios de los hoteles ubicados en zonas próximas al botellón se suman a las quejas de los colectivos vecinales que reclaman su derecho al descanso. Los ruidos emitidos por la concentración masiva de personas dispuestas a divertirse en las zonas de la movida no dejan dormir a los clientes de estos establecimientos, quienes precisamente pagan por un lugar para descansar.

Este sometimiento a la dictadura de la diversión callejera se traduce en pérdidas económicas para los empresarios, «ya que los huéspedes anulan las reservas antes de lo previsto y hemos notado que cada vez menos gente elige nuestro establecimiento para pernoctar», declaró la empresaria Irene Leidinger, propietaria de dos hostales ubicados en la Cuesta Gomérez, cuya denuncia pública se encuentra respaldada por la Federación Empresarial de Hostelería y Turismo de Granada.

El colectivo de empresarios del sector, junto con otras asociaciones de afectados, elevarán sus quejas contra la "inoperancia" de las autoridades ante los tribunales, la UNESCO, el Ministerio del Interior y el Defensor del Pueblo Español, entre otros.

Como ejemplo del alto grado de contaminación acústica que sufre Granada, el portavoz de la asociación Granada contra el ruido, Francisco Morales, ha señalado que los niveles sonoros sobrepasan en quince decibelios por término medio a los permitidos por la ley, un dato que la asociación atribuye a la movida, las motocicletas y los establecimientos de ocio que funcionan de manera ilegal.

Publicado por Soria el 18/3/01 «En algunas ocasiones nos hemos visto obligados a llamar a la Policía porque algunos de nuestros clientes, enfadados por el ruido que habían tenido que soportar durante toda la noche, se negaban a pagar la tarifa de su habitación».Con estas declaraciones más que ilustrativas describía Irene Leidinger, la propietaria de dos hostales ubicados en la Cuesta Gomérez, cómo los males del botellón han extendido sus tentáculos a los empresarios hoteleros de las zonas azotadas por la movida.

Fuga de beneficios
Este sometimiento a la dictadura de la diversión callejera se traduce en pérdidas económicas para los empresarios, «ya que los huéspedes anulan las reservas antes de lo previsto y hemos notado que cada vez menos gente elige nuestro establecimiento para pernoctar», declaró la empresaria cuya denuncia pública se encuentra respaldada por la Federación Empresarial de Hostelería y Turismo de Granada.

Estos afectados han adoptado las medidads que estaban a su alcance para evitar la huida progresiva de su clientela: quejas a la Policía y el Ayuntamiento, e insonorización con doble acristalamiento de las habitaciones de sus negocios.

Iniciativas

Tribunales: Contencioso administrativo contra la actual ordenanza municipal de protección del medio acústico.
Denuncias ante el TSJA por la inacción contra motos ruidosas.

Quejas: Al Defensor del Pueblo Español, al delegado del Gobierno en Andalucía –por Marín Sicilia–, a la UNESCO –por el deterioro que sufre el Albayzín–.

Parlamento: Petición oficial –respaldada por el Ayuntamiento– de que se prohíba el consumo de alcohol en la calle con la modificación de la Ley de Drogas.

Llamamiento: Los colectivos denunciantes animan a los afectados a reclamar indeminizaciones por perjuicios de tipo físico, moral o económico.
Para ello, ofrecerán asesoramiento jurídico de cómo iniciar actuaciones. Además, se han planteado la posibilidad de crear una suscripción popular para sufragar gastos de gestión y abogados.

Ambas iniciativas han resultado inútiles. Leidinger declaró que los niveles de ruido superan cualquier barrera arquitectónica que pongan y, por otro lado, las intervenciones de la Policía que atienden sus llamadas no van en la dirección correcta. «Nos quejamos por el ruido y actúan sobre los bares de la zona, cuando éstos no son los culpables, sino las concentraciones de gente en la calle», explicó la empresaria.

Otros colectivos, entre ellos Granada contra el Ruido, Afectados por la movida y la Asociación de Vecinos del Bajo Albaicín, han emprendido medidas de presión a través de quejas en distintos organismos contra «la inoperancia demostrada por las autoridades –Ayuntamiento, Junta de Andalucía y Subdelegación del Gobierno– para dar soluciones al problema», declaró Francisco Morales, portavoz de la asociación Granada contra el Ruido.

El incremento que ha experimentado en el último mes el número de jóvenes concentrados en las ocho zonas de la movida granadina ha impulsado que desde los citados colectivos se haya tomado la determinación de actuar más contundentemente. Según datos oficiales del Ayuntamiento, en el mes de marzo se concentraron hasta 80.000 personas para hacer el botellón en las calles de Granada. El buen tiempo ha provocado que esta cifra sea ocho veces superior a la registrada durante los fines de semana del lluvioso febrero.

Prohibido beber en la calle
Entre las medidas anunciadas se encuentra un recurso contencioso administrativo que la asociación Granada contra el Ruido ha interpuesto contra la ordenanza de protección del mediuo acústico, ya que, en palabras del portavoz del citado colectivo –integrado por 50 personas– «no se corresponde con la ley». Según Morales, «la ordenanza rebaja a la categoría de infracciones actuaciones tipificadas por la ley como delitos». Además de esta denuncia, Morales anunció que se ha presentado una petición ante el Parlamento de Andalucía para que se prohíba el consumo de alcohol en la calle con la modificación de la ley de drogas.

En un breve espacio de tiempo, se presentará también una queja oficial al delegado del Gobierno en Andalucía sobre la actuación insuficiente del subdelegado del Gobierno en Granada, Alfonso Marín Sicilia, así como escritos con informes detallado sobre lo insoportable de la situación dirigidos al Defensor del Pueblo Español.

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