San Sebastián, 24/11/2000 El trazado de la 'Y vasca' deberá contar con barreras contra el ruido a su paso por el valle del Urumea
FERNANDO SEGURA.El ministerio de Medio Ambiente ha calificado como «viable» el trazado de la Y ferroviaria vasca, pero a su vez realiza una serie de advertencias sobre el impacto que produciría esta obra. El ministerio señala que el ruido «puede ser un impacto importante, si no se disponen de las pertinentes barreras de protección». En este sentido, concreta que el proyecto de construcción del tren de alta velocidad deberá estudiar especialmente la posible afección al conjunto de edificios situados en el valle del Urumea y cercanos a la traza del tren de alta velocidad (TAV), así como las medidas que se deberían adoptar. La construcción del tren de alta velocidad, según el Departamento de Transportes, se iniciará el próximo año y su coste ascenderá a 500.000 millones. Se trata de la mayor obra pública a realizar en la Comunidad Autónoma Vasca en muchos años. El objetivo es unir entre sí las tres capitales vascas mediante un ferrocarril moderno, y a cada una de ellas con Madrid y París. Los técnicos del ministerio de Medio Ambiente señalan en el estudio de impacto que el exceso de ruido alcanzará a numerosos puntos sensibles, ya que a pesar de los largos tramos en túnel, casi todo el trazado se desarrollará cerca de lugares densamente poblados. No obstante, añaden que la mayor parte de los inmuebles implicados ya se encuentra en la actualidad afectado por ruidos procedentes de trenes y carreteras. Esta situación ha inducido al ministerio a no calificar el impacto como crítico en el conjunto de los trazados, «aunque se reconoce la severidad de determinados emplazamientos». El informe de impacto medioambiental, cuya aprobación ha despejado el camino para la ejecución del TAV, señala que el proyecto de construcción deberá disponer de una predicción de los niveles sonoros en 553 puntos del recorrido, particularmente en las cercanías de las 57 edificaciones que se consideran más vulnerables. Entre estas últimas se encuentran diversas viviendas situadas en el valle del Urumea, cercanas a la traza del TAV, así como el centro hospitalario de Usánsolo (Galdakao).
Monte UdalaitzEl impacto en la fauna también ha sido objeto de advertencias por parte del ministerio de Medio Ambiente. Los técnicos señalan que las afecciones podrán ser «puntualmente severas». Antes de la aprobación definitiva del proyecto de construcción, se realizará un estudio junto al Gobierno Vasco y la Diputación sobre las especies presentes en la zona. En Gipuzkoa se prestará especial atención al cruce del TAV con el Urumea, así como al paso por el monte Udalaitz y por los encinares de Mazmela (Eskoriatza), Kobate y Garagarza (Arrasate). La acumulación de valores naturalísticos en el tramo Leintz-Gatzaga, Aramaiona y Arrasate ha motivado que los técnicos recomienden que la obra se planifique teniendo en cuenta el conjunto de este entorno. En esta zona destacan como elementos a cuidar la campiña de Leintz-Gatzaga y Mazmela (Arrasate), así como la regata Untzilla, el río Aramaiona y la vecindad de encinares cantábricos y alisedas. El trazado no afecta ni a árboles singulares, ni a parques o biotopos protegidos. Tampoco a las zonas húmedas señaladas en el Avance del Plan Territorial.
Cuevas de LezetxikiLa repercusión sobre el patrimonio histórico y artístico «no será crítica, entendiendo como tal la desaparición irrecuperable de los elementos de mayor interés». El estudio del ministerio indica que dentro de la banda de 500 metros en torno a los trazados «no hay por el momento ningún bien cultural calificado ni bien cultural inventariado». No obstante, el proyecto de trazado prestará especial atención para no afectar a las cuevas prehistóricas de Lezetxiki y Oterreta II (Arrasate), así como al poblado de Basagain (Anoeta). El análisis del impacto paisajístico revela que la elevada proporción de túneles conseguirá que la contemplación de la obra quede muy fragmentada. El ministerio añade que si a este hecho se une «lo accidentado de la topografía y las zonas de sombra visual que ello acarreará, se comprende que se van a tener impactos visuales, sin dominancia, sin constituirse en hitos visuales». El TAV, añade el estudio, «nunca podrá ser observado durante largos tramos, sino más bien como pequeños retazos, gran parte del tiempo con unas buenas condiciones de integrabilidad paisajística». No obstante, el informe medioambiental señala que el trazado presentado se deberá modificar para alejar el tren del núcleo de Aduna, medida que además evita la observación directa del viaducto sobre el Oria y la N-1 desde Andoain. En el resto del recorrido, el tren de alta velocidad a su paso por Gipuzkoa será más visible en Zarimutz y Mazmela (anteiglesias de Eskoriatza), en Antzuola y en la entrada de Tolosa.
Suelo productivoEl estudio de impacto también analiza la repercusión sobre el suelo productivo, los prados y las explotaciones forestales, concluyendo que será «muy reducida». Las medidas a adoptar para afectar lo menos posible a los baserritarras se inicia con un «jalonamiento de la zona de ocupación estricta del trazado, con el objetivo de minimizar la ocupación del suelo y los daños a la vegetación y los cultivos». Se recuperará la capa superior del suelo vegetal que esté afectada por las obras para su posterior uso en los procesos de restauración. Los suelos fértiles así obtenidos se acopiarán a lo largo de la traza en montones de altura no superior a 1,5 metros, con el objetivo de facilitar su aireación. Las obras deberán respetar los cauces de los ríos. En el caso de Gipuzkoa, el trazado atravesará o la obra se realizará en las cercanías del Urumea, Deba, Urola, Oria, Oiartzun y Bidasoa. El ministerio concreta que no se localizarán canteras ni se verterán materiales, como carburantes o escombros, en áreas desde la que se afecte a los cauces. Se tendrá especial cuidado en el control de las obras en los periodos críticos del salmón, en el Urumea y Bidasoa. La construcción de la Y ferroviaria arrancará en Irún, ya que los Gobiernos central y vasco consideran clave la unión transfronteriza en ancho europeo y alta velocidad con Francia. El comienzo de las obras está previsto para el próximo año y se terminarán en 2010. El tren de alta velocidad es competencia de la Administración central, que en 1989 cifró el coste de su construcción en el País Vasco en 150.000 millones. Once años después, la inversión estimada en la 'Y ferroviaria vasca' asciende a 500.000 millones.
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