Murcia, 14/11/2000 El ayuntamiento, con el apoyo de "Albacete contra el Ruido" decide plantar cara a los hosteleros y al ruido y cierra tres discotecas
El concejal de Seguridad Ciudadana no quiere una «guerra» con APEH, pero anuncia que será rigurosoJOSÉ FIDEL LÓPEZ • ALBACETEEl Ayuntamiento ha decidido plantar cara a los hosteleros y al ruido, y ayer, en la comisión de Medio Ambiente, confirmó su decisión de cerrar tres disco bares situados en el barrio de Carretas que carecen de licencia de apertura. El concejal de Seguridad Ciudadana, José Eduardo Martínez Valero, tras las críticas de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería (APEH) –en las que le hacían responsable de los ruidos de coches y motos en zonas peatonales y del consumo de alcohol en plena calle, entre otras cosas–, aseguró que no es partidario de iniciar una «guerra» con los hosteleros, pero subrayó que será riguroso en la aplicación de la Ordenanza Municipal de Medio Ambiente (OMMA), «ya que tenemos una ciudad saturada en cuanto a contaminación acústica».Tres locales musicales que funcionan en la actualidad en el barrio de Carretas tendrán que cerrar sus puertas en unos días al carecer de licencia de apertura. Se trata de los establecimientos Avalon, situado en el número 21 de la calle Tejares; Nueva Zona, entre las calles Jesús Nazareno y La Parra, y Gabanna, entre Tejares y La Parra. La decisión fue adoptada ayer por la comisión informativa de Medio Ambiente, con el voto en contra del PP, a la vista de los informes de los técnicos municipales, y a pesar de las duras críticas lanzadas por la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de Albacete (APEH), colectivo que preside Cesáreo Ortega y que el pasado viernes, en una contundente nota de prensa, aseguró que esta medida municipal de cerrar estos tres locales es una respuesta a la incapacidad del concejal de Seguridad Ciudadana, José Eduardo Martínez Valero, de controlar los ruidos y problemas las motocicletas, los vehículos que circulan por zonas peatonales y los jóvenes consuman alcohol en la calle y provocan inseguridad. Martínez Valero aseguró ayer, en referencia a las críticas de la APEH, que las opiniones «son libres, y tras escuchar las críticas de los hosteleros, tengo que decir que sinceramente sabía que algo de ésto iba a ocurrir, ya que en alguna reunión que he mantenido con ellos ya se me adelantó que iba a iniciarse por su parte una campaña para defender sus intereses». El concejal de Seguridad Ciudadana insistió en que los intereses que defiende el Ayuntamiento «son los de todos los ciudadanos, incluidos los de la Asociación de Empresarios de Hostelería». «El tiempo da y quita razones –comentó–, la conciencia la tengo muy tranquila, y con esta decisión de denegar la licencia de apertura a estos tres disco pubs se defienden, con la ley en la mano, los intereses de todos los ciudadanos». Martínez Valero reconoció que a estas alturas de mandato, no han podido ser todo lo eficaces que hubieran deseado en el control de la contaminación acústica. «Es cierto, tenemos una ciudad saturada desde el punto de vista de la contaminación acústica, y por eso, para atajarlo, disponemos de una Ordenanza Municipal de Medio Ambiente (OMMA), y de ahí, siguiendo la normativa municipal, no podemos dar licencia de apertura a estos tres establecimientos». De cualquier manera, el edil izquierdista se mostró «abierto» al diálogo, «y como ha sucedido en más de una ocasión, estamos dispuestos a colaborar». El concejal de Seguridad Ciudadana recordó que hace meses trató, sin éxito, de poner en funcionamiento junto con la APEH un proyecto encaminado al control de ruidos en los locales musicales de la ciudad, pero no fue posible finalmente. «No voy a entrar en ninguna batalla con los hosteleros», agregó Martínez Valero, quien reconoció que estos tres establecimientos disponen de licencia de obra, «lo que no quiere decir que eso lleve consigo la concesión de la licencia de apertura o actividad». Escrito de advertenciaEn febrero de 1999, el negociado de Medio Ambiente remitió unos escritos a los propietarios de estos establecimientos en los que, según Martínez Valero, se les comunicaba que no podían abrir sus puertas hasta disponer de licencia de actividad, cuestión ésta que no se tuvo en cuenta.En la tramitación de expediente de estos locales de diversión, apuntó el concejal de Seguridad Ciudadana, se han dado «circunstancias extrañas», y así, se refirió a que en el momento de concesión de la licencia de obras, el edificio en el que se ubican estos tres establecimientos ya estaba terminado. «Lo que sucedió entonces es que cuando se le dio la licencia de obras, en mayo de 1999, se les abrió un expediente sancionador, ya que se había obrado sin licencia, y además, se han incumplido otros trámites», insistió José Eduardo Martínez Valero. No había vecinosEl edil izquierdista admitió que la Comisión Provincial de Saneamiento informó favorablemente la apertura de estos locales al no encontrarse en su momento ninguna opinión contraria entre el vecindario del edificio. «Lo que sucede es que cuando se solicitó a la Policía Local que consultara a los vecinos si estos establecimientos podían ser molestos, ¡todavía no vivía nadie allí, el edificio estaba en construcción, por lo que dificilmente iba a haber opiniones en contra», aseguró el responsable municipal de Seguridad Ciudadana, tras lo que insistió en afirmar que «lo que este ayuntamiento no puede hacer, y esto está claro, es conceder licencia de apertura a unos establecimientos que no cumplen la OMMA en cuanto a los 25 metros que deben guardar de separación respecto a otros locales musicales, y en este caso son colindantes los tres, y además, están en una zona protegida ambientalmente, de darles licencia incurriríamos en una ilegalidad manifiesta, sería un precedente muy negativo y podría ser incluso un caso de prevaricación».Ahora, el procedimiento que llevará el expediente a estos locales pasa porque la comisión de Gobierno, en su reunión del próximo viernes, dé el visto bueno a la decisión de Medio Ambiente de denegarles la licencia de apertura, y después de que se le comunique a los afectados, tendrán un plazo para llevarla a efecto. José Eduardo Martínez Valero –quien aclaró que si estos locales dejarán de tener una actividad musical y se transformaran en cafeterías, sí podrían seguir funcionando– apuntó que los afectados «son muy libres de reclamar donde consideren oportuno si se consideran perjudicados».
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