12/11/2000 Dos cartas sobre la movida¿Por qué tengo que pagar yo la alternativa a la movida?En este país nos hemos acostumbrado a meter mano en los fondos públicos con demasiada ligereza. No basta con que hayamos empezado a combatir la corrupción en la vida pública. Hay que acabar con estas malversaciones de fondos públicos como las que está realizando la concejalía de Juventud de Granada invirtiendo un dineral en movidas alternativas gratuitas: gratuitas para los beneficiarios, pero muy costosas para los sufridos contribuyentes.A cada uno lo suyo. Es el lema de la justicia. Si un joven quiere divertirse, que lo pague él o sus padres, si quieren. Pero no un servidor, que bastante tiene con sostener y educar a los suyos. Si por consumir ilegalmente alcohol se desmadra y el Ayuntamiento no se atreve a exigir responsabilidades al interesado y a los vendedores ilegales, sino que trata de remediarlo con paños calientes y organizando una movida alternativa, pues que lo paguen ellos de su bolsillo, pero servidor no tiene por qué pagar los platos rotos de esos chicos ni de los munícipes negligentes o de los explotadores comerciales de la movida. En este país nos hemos acostumbrado a meter mano en los fondos públicos con demasiada ligereza. No basta con que hayamos empezado a combatir la corrupción en la vida pública. Hay que acabar con estas malversaciones de fondos públicos como las que está realizando la concejalía de Juventud de Granada invirtiendo un dineral en movidas alternativas gratuitas: gratuitas para los beneficiarios, pero muy costosas para los sufridos contribuyentes. Juan M. López Ruiz
Terrorismo escolar y movidaSus profesores, con las manos atadas, teniendo que aguantarlos sin poder hacer nada, se han convertido en el colectivo profesional con mayor índice de bajas por depresión. Y todos los ciudadanos estamos teniendo que aguantar su salvaje sistema de diversión, la movida, que destroza el mobiliario urbano, ensucia todo y nos impide dormir.Cada vez hay más gente que coincide en que, después del terrorismo, nuestro principal problema es la situación de nuestra juventud. De entrada hay poca, con lo que se crían en un clima de egocentrismo. Y eso, sumado al desastre de nuestro sistema escolar y al permisivismo policial con el botellón, ha generado un colectivo juvenil que en su mayoría está sin desbravar. Sus profesores, con las manos atadas, teniendo que aguantarlos sin poder hacer nada, se han convertido en el colectivo profesional con mayor índice de bajas por depresión. Y todos los ciudadanos estamos teniendo que aguantar su salvaje sistema de diversión, la movida, que destroza el mobiliario urbano, ensucia todo y nos impide dormir. Y, por si fuera poco, cada vez se producen más episodios de violencia juvenil, escolar y extraescolar, que unas veces acaban en el cementerio y otras, en una mera estancia en el hospital: como le ha pasado a una chica de primero de Bachiller, buena estudiante, que ha sido agredida por un grupo de alumnas más jóvenes del Instituto José Caballero de Huelva, ya conocidas por su condición violenta. Esto no puede seguir así. No puede ser que la sociedad no se atreva a exigir a los jóvenes en su trabajo -el estudio- y en su descanso. Primero porque es un fraude, pues no se les prepara para la dureza de la vida. Y después porque esa negligencia perjudica también a los demás. Francisco López Mendieta
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