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Tenerife, 5/11/2000

Un volcán dormido que no quiere despertar con el ruido de los coches

La regulación del uso de medios de locomoción dentro del Parque Nacional de Las Cañadas constituye uno de los elementos centrales del Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG). De ahí que los debatientes de esta semana no lo pasaran por alto. El control del acceso de vehículos al espacio natural y la problemática que crean algunos de ellos fue extensamente analizado en el debate de EL DÍA

Manuel Durbán comunicó que más de la mitad de las personas que acceden al parque lo hacen en vehículos particulares, por lo que incidió en la importancia que tendrá llevar a cabo iniciativas que permitan espaciar las visitas, de forma que no permanezcan en él demasiados coches al mismo tiempo.

Sin embargo, el director del parque reconoció que el control en los accesos no es tarea fácil. «Hay que tener en cuenta que la carretera que atraviesa Las Cañadas es una vía de paso entre el Norte y el Sur de la Isla, por lo que el acceso no se puede prohibir en ningún caso».

Emilio Alsina dijo que «aún no se ha tocado el techo de visitantes que el parque puede soportar, pero hay que controlar los accesos, de modo que, distribuyendo las visitas a lo largo del día, el impacto sobre el medio sea aún menor». El consejero destacó algunos planes incluidos en el PRUG para fomentar el uso del transporte público dentro del parque, como la construcción de áreas de servicios en sus extremos y una mejor coordinación con los touroperadores.

Marino Polegre incidió en todo momento en que «hay que controlar a los vehículos de alquiler, y no a nosotros, que desde hace muchos años venimos haciendo excursiones totalmente organizadas, en las que los turistas son controlados de forma permanente, y sin impacto alguno en las condiciones naturales de Las Cañadas».

En cuanto a «los caminantes», tanto José Manuel Torregrosa como Sergio González hicieron hincapié en que la mejor forma de apreciar las bellezas naturales de Las Cañadas es recorriendo el parque a pie

De todos modos, ambos pidieron a los responsables de su protección que aumenten la vigilancia en los accesos, puesto que los ruidos y molestias ocasionadas «por la gente que viene de amanecida desde los lugares de ocio nocturno» es lo suficientemente importante como para que se tomen medidas.

Juan Dóniz no centró su discurso en el control de los accesos, aunque reclamó que las zonas anexas al parque participen más de los beneficios que hasta el momento. Como muestra de esa preocupación, pidió para La Orotava las futuras oficinas del Parque Nacional de Las Cañadas.

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