Valladolid, 25/5/2000 El Ayuntamiento obligará a los discobares de Toro a instalar un limitador de ruidosSegún el alcalde, ha subido el número de denuncias por el exceso de decibeliosM. Jesús Cachazo. ToroEl Ayuntamiento de Toro solicitará a todos los discobares de la ciudad la instalación de un limitador de sonido para controlar el nivel de ruidos, tanto en el interior de los locales como en el exterior. El alcalde, Jesús Sedano, mostró su preocupación por el nivel de ruidos que deben soportar los vecinos que residen en la 'zona de marcha', lo que ha provocado un incremento en el número de denuncias.Según Sedano, «la situación se ha complicando» porque no sólo no se respetan los niveles de ruido permitidos en este tipo de establecimientos (70 decibelios en el interior del local y 30, en el exterior), sino que también, y de una manera sistemática, los discobares incumplen el horario de cierre. Respecto a los niveles de ruido, el alcalde de Toro puntualizó que los vecinos de varias calles de la ciudad deben soportar más del doble de los decibelios permitidos, según se recoge en el informe elaborado por los servicios técnicos municipales que en las últimas semanas han realizado diversas mediciones en domicilios particulares. La inversión económica precisa para colocar un limitador de sonido, que se ajusta a cada equipo de música y que servirá para evitar que los locales superen un nivel de decibelios determinado, es reducida y, según Sedano, va a redundar en mejorar las relaciones entre las partes afectadas. Flexibilidad El alcalde acusó ayer a los propietarios de los discobares de «abusar de la flexibilidad que ha mostrado en todo momento la alcaldía» y ha anunciado que el ingeniero municipal realizará inspecciones en todos los establecimientos para comprobar la instalación de los limitadores. Estas circunstancias han motivado que desde el equipo de gobierno se tomen medidas. En los próximos días, el alcalde mantendrá una reunión con los propietarios para abordar estas cuestiones, así como el problema que implica el arrojar cascos a la calle. Se trata de llegar a un acuerdo antes del verano porque «si no tendré que adoptar medidas que estoy dispuesto a hacer cumplir».
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