Granada, 23/5/2000 Afectados de las Pasiegas dicen que la represión policial fue brutalMás de 20 partes médicos constatan que los jóvenes sufren secuelas de fuertes golpesOcho representantes de los jóvenes implicados en el enfrentamiento que tuvo lugar en la Plaza de Pasiegas, la noche del día 20 de mayo, sostienen «en nombre de todos los afectados» que la Policía Local emprendió a palos con todos los presentes, de forma indiscriminada, violenta y provocadora, haciendo abuso de la autoridad. «La reacción policial está totalmente injustificada», dicen. Además de esta matización, los afectados afirman que el informe policial que se ha presentado «está totalmente falseado».Sus reivindicaciones son muchas. En primer lugar, los asistentes a la fiesta organizada en «defensa de la convivencia y la interculturalidad» no fueron avisados por nadie que hubiese que «levantar el tinglado a las doce». Es más, sólo vino una pareja de Policía a avisar, «por lo que la mayoría de la gente ni siquiera se enteró». Según cuentan, «la dura actuación policial se inició sobre la una cuando aún no se habían recogido los puestos de servicio». Es más, comenta A. C. B., «estuvimos de buen rollo y le dijimos que íbamos a colaborar para recoger todo». Por otra parte, dicen que en ningún momento se utilizaron ni piedras ni botellas ni se les acorraló ni se les agredió. «Sucedió todo como en una película», dice S.L. S. Además, dicen que «es falso que a uno de sus compañeros se les detuviera por pintar coche policial alguno». Uno de los detenidos, R. V. A., tiene grandes hematomas en la espalda provocados «por las patadas que seis policías le daban mientras estaba tumbado en el suelo», afirma. «Y sólo porque les pedí que se identificaran», añade. La teoría de los afectados es que «los refuerzos que pidieron la policía ya llegaron preparados para armarla». «Nosotros no fuimos contra ellos porque no somos tontos», dicen. Al parecer, según cuentan, «la represión continuó en la comisaría». «Vimos brutales golpes e insultos a una joven, madre soltera que ingresó en las dependencias policiales y a la que no se le permitió ni realizar una llamada a su hija de ocho años». Racismo excluyenteAdemás, quieren dejar claro que no pertenecen a ningún grupo organizado. «Ni 'pies negros' ni nada», dicen. «La Policía quería encontrarse con marginales y delincuentes y acabó pegándole a un grupo de estudiantes que se divertía pacíficamente». También denuncian «la actitud racista que hay en contra de la gente de la calle».
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