Cáceres, 18/5/2000 LA SOLUCION DEL BOTELLONEL DISCRETO MIRADOR, por A. SANCHEZ BUENADICHAComo es sabido, el botellón que organizan los jóvenes en cualquier parte de la ciudad, preferentemente en la plaza Mayor, es motivo de polémica e inquietud. La mayoría de los padres de familia temen por la salud de sus hijos y la honestidad de sus hijas. Los vecinos se muestran airados a causa de las molestias. Si solicitas su comprensión, te contestan: 'Te cambio la casa'. Las autoridades organizan mesas del botellón, reuniones del botellón, simposios sobre el botellón, congresos del botellón; pero medidas, ninguna. Y el caso es que tiene muchas soluciones. Veamos. Solución climática.--Puesto que el universo se rige por ciclos, es de suponer que dentro de algunos millones de años venga otra época glacial. A ver quién es el guapo que a treinta grados bajo cero se toma un cubata a las tres de la mañana en plena plaza Mayor o en el Paseo Alto. Y mear en la calle, menos aún. Aparte de cómo dejaría la pirulilla, el orín saldría en forma de cubitos, con lo que duele eso. Solución piadosa.--Organizar todos los fines de semana un acto piadoso, con bajada de la Virgen de la Montaña, a ser posible, y una procesión por la plaza y alrededores. Se completaría con rosarios y sermones. Tiene el inconveniente de que se puede agravar el problema si algunos hermanos de carga, sacristanes, cantores del coro e incluso sacerdotes oficiantes se suman al botellón. Solución cultural.--Antes de entrar en la plaza es necesario cambiar los paquetes de botellas por libros y entregar los resúmenes de los recogidos la semana pasada. Solución wagneriana.--Colocar cientos de altavoces de miles de vatios en el lugar y programar música clásica. No es que la música amanse a las fieras, pues está demostrado que algunas músicas las exacerba. Simplemente que este tipo de música parece estar reñido con el alcoholismo, el sexo y el cachondeo. Se corre el riesgo de que ahuyente a algunos concejales. Solución familiar.--Los padres deciden pasear por el lugar a las mismas horas en las que sus descendientes celebran el botellón. Podrían preguntar a su querida hijita: '¿Quién es ese mamarracho con el que te sobas, hija mía?'. Se acercarían a su tierno retoño: 'Colócate sobre un pie y pon la mano entre la nariz y la rodilla'. De vez en cuando se escucharía una voz: '¡Soraya! ¡Que es la una! Vamos'. Soraya diría: 'Si es muy temprano. Siempre soy la primera en irme'. Solución utópica.--Tener hijos y educarlos bien. Mediante el ejemplo, los padres hacen ver al retoño que para divertirse y hablar con los amigos no es necesario beber alcohol, que los cumpleaños se celebran sin licores y que lo de brindar pertenece al pasado. También les inculcarían educación cívica. Las autoridades dictarían normas para evitarlo y las harían además cumplir.
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