Granada, 15/5/2000 La acción policial y el incremento de controles logran devolver la normalidad al bajo AlbaicínSatisfacción vecinal por el descenso de la inseguridad y la menor presencia de 'pies negros'juan enrique gomez • granadaLa manifestación vecinal contra la inseguridad en el bajo Albaicín ha dado sus frutos. En una reunión mantenida en la Subdelegación del Gobierno, los responsables de la Policía local se comprometieron a mantener una mayor dotación de agentes en esa zona, actuar de forma coordinada con la Policía Nacional y a realizar los controles para los que tienen competencia. Los vecinos están satisfechos por el descenso de la inseguridad desde que la Policía tiene presencia permanente en la zona. Este fin de semana la tranquilidad ha sido la tónica general en el Bajo Albaicín. Los acosos a turistas, molestias a los vecinos y la presencia de indigentes y pies negros, ha descendido de forma considerable. Es la consecuencia directa de una mayor presencia policial en la zona de Calderería y Cuesta de San Gregorio desde las últimas denuncias vecinales por la inseguridad que venían padeciendo desde hace meses. La detención de varios vendedores de drogas y el simple hecho de indicar a los grupos de pies negros que no pueden ocupar la calle de forma indiscriminada, han logrado que la proliferación de este tipo de tribus haya disminuido y, con ellos, la sensación de inseguridad de los vecinos y visitantes. A la presencia de una patrulla permanente de Policía Nacional y varias dotaciones de agentes de paisano en la zona, se han unido agentes de la Policía Local. En una reunión celebrada en la sede de la Subdelegación del Gobierno, el concejal delegado de Tráfico y Seguridad, José Antonio Orta, se comprometía a destinar más agentes locales a esa zona y a llevar a cabo controles dentro de sus competencias, así como a actuar de forma coordinada con la Policía Nacional. La Policía Local velará por el tráfico como ha hecho hasta ahora, pero incrementará los controles sobre los horarios de cierre de establecimientos de ocio y tiendas, sobre todo en lo referente a tiendas de frutos secos, que son las que suministran las bebidas alcohólicas a los grupos de indigentes, así como en bares donde, tradicionalmente, se reúnen este tipo de personas. La Policía Local, aunque no es su competencia directa, colaborará con la Nacional en cuestiones de mantenimiento del orden público, aunque la prevención y control de la delincuencia sigue siendo competencia directa de los agentes nacionales. También realizarán controles sobre perros y limpieza. Falta de personal Las actuaciones en la zona del bajo Albaicín necesitan de una dotación policial permanente. Así lo entienden los vecinos del barrio. Manuel Navarro Lamolda, presidente de la Asociación de Vecinos del Bajo Albaicín, reconoce que a la Policía le va a suponer un esfuerzo importante mantener patrullas permanentes, pero esperan que estén el tiempo suficiente para que la sensación de seguridad conseguida en los últimos días sea duradera. «Nos tememos que cuando la inseguridad descienda aún más, la policía desaparecerá del barrio y todo volverá a ser como hasta ahora. Eso es lo que no queremos que ocurra. Queremos que se mantengan las patrullas sin límite de tiempo». Navarro Lamolda reconoce que la escasez de medios materiales y humanos de la Policía en Granada hace imposible que se dedique toda la atención al Albaicín y que se tendrán que dedicar esfuerzos a otros barrios según lo necesiten. A pesar de los temores, la realidad es que se sienten satisfechos de las respuesta de las administraciones a sus reivindicaciones, expresadas la pasada semana en una manifestación vecinal. «Los vecinos reconocemos que la situación ha mejorado considerablemente y que las patrullas están funcionando bien. Es curioso como con la simple presencia de los agentes la situación cambia», dice Navarro Lamolda. En relación con la venta de drogas, que es la actividad que mayores problemas de inseguridad genera, reconocen los vecinos que también se ha avanzado mucho y los camellos se van a otros lugares. «Son especialmente hábiles y ahora sólo llevan encima las cantidades mínimas para que no puedan ser considerados traficantes, pero al menos se les está controlando, con lo que sus actividades descienden de forma drástica y también el tipo de gente que se mueve alrededor de los traficantes.
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