Málaga, 7/5/2000 La otra cara de la movidaUnos 4.500 jóvenes malagueños se suman al plan de actividades y servicios alternativos a la 'marcha' nocturnaJ. Sesmero Carrasco MálagaNo pretende combatir la movida nocturna del centro, sino complementarla. Los jóvenes malagueños ya disponen de una oferta de actividades de ocio como alternativa al consumo de alcohol, que cumple su segundo fin de semana en medio de una gran acogida. Acaban de dar las doce de la noche. Los voluntarios que se hacen cargo del punto de atención a los jóvenes situado en la plaza de la Constitución reciben sus últimas instrucciones. Superada la intranquilidad inicial, comienzan las primeras consultas. La caseta, atendida por cuatro miembros del voluntariado, informa a los jóvenes sobre las líneas y horarios de los autobuses urbanos, la proximidad de las farmacias de guardia y teléfonos de emergencia. A su lado, la Cruz Roja también ha instalado un kiosco, en el que se aportan folletos para la prevención de enfermedades, alcoholismo, drogadicción o sida. En el centro de la plaza, una pareja de la Policía Local atiende por su parte a los demandantes de información. A pesar de que la noche del viernes en el centro es algo menos concurrida que el sábado, los puntos de información obtienen una gran acogida. «Al principio, la gente parece un poco reacia, pero luego se acerca y pregunta», indica Montse, una voluntaria del cuerpo. Al final de la velada, el número de consultas asciende a casi medio centenar. En otro punto distinto de la ciudad, en el tradicional barrio de la Trinidad, varios cientos de jóvenes entre 14 y 30 años disfrutan de los talleres ocupacionales y recreativos organizados por el área de la Juventud del Ayuntamiento en el coqueto pabellón de Malasaña. Cursos de primeros auxilios, iniciación a los juegos de rol, construcción de instrumentos musicales, nueva artesanía, fotografía artística, deportes de pista y acuáticos, primeros auxilios en piscina y baile, constituyen una atractiva oferta que mantiene entretenidos a los participantes hasta pasadas las dos de la mañana. Esta experiencia, que comenzó a aplicarse con éxito la semana pasada, si bien sólo en el recinto deportivo, continúa la senda del éxito, ya que la diversificación de escenarios de diversión ha permitido triplicar la asistencia de jóvenes: así, de los poco menos de 1.500 que secundaron los talleres de Malasaña, este fin de semana se ha registrado una participación de 4.500 personas, tanto en el polideportivo como en los conciertos de rock, pop y música de autor en el recinto Eduardo Ocón, en el paseo del parque, y en el rocódromo instalado en una nave industrial de la calle Reboul, junto a La Unión, que también está funcionando muy bien, según los organizadores. «No pretendemos eliminar de un plumazo la movida tradicional ni los bares de copas. La idea es de complementariedad, pero sobre todo, que los jóvenes puedan habituarse a encontrar actividades alternativas de su interés, lo más diversificadas posible, así como puntos de información de los que antes no disponía», explica Javier Berlanga, concejal de Juventud y promotor de este programa piloto, único en su género en toda España. Tratar de dar respuesta a las preguntas y dudas que pueden surgir durante una noche de 'juerga', suministrar información de gran utilidad y poner a disposición de la juventud formas nuevas y sanas de divertirse sin tener que recurrir necesariamente al flagelo hepático semanal, representan algunas de las pretensiones de este proyecto, valorado en unos 37 millones de pesetas. De paso, el Ayuntamiento de la capital también favorece la reducción del impacto de la movida en las calles y plazas del casco antiguo, cuyos vecinos han manifestado en múltiples ocasiones la necesidad de erradicar o, al menos, trasladar la concentración de bares de copas y zonas de 'botellones' a otros puntos de la ciudad. De hecho, las primeras voces a favor del plan alternativo de actividades procede de estos colectivos y, cómo no, de los padres. «Me quedo mucho más tranquila sabiendo que mi hijo está pasándolo bien con sus amigos sin hacer nada peligroso», comenta María, la madre de un adolescente de 14 años, Rafael, que se encontraba nadando en la piscina del polideportivo. Si el viernes resultó muy animada la jornada nocturna alternativa, la de anoche fue aún más concurrida. El principal reclamo se llamaba 'En busca del tesoro', una experiencia radiofónica interactiva que consiste en organizar grupos de expedicionarios urbanos que siguen las pistas que ofrece la Cadena 40 Principales para buscar regalos, idéntica al programa navideño denominado 'El aguinaldo'. La novedad es que los participantes pueden incluso sumarse desde casa, por teléfono. Las batidas por la ciudad, a pesar de la intercomunicación de los participantes por móviles, resulta complicada, dada la dificultad de los mensajes cifrados que se pronuncian. Y de colgados a la radio a enganchados en el techo. El rocódromo habilitado en la calle Reboul hace las delicias de los más aguerridos y los que buscan experiencias más fuertes. Una superficie de 250 metros cuadrados y 3,5 metros de altura simula laderas escarpadas salpicadas de rocas desiguales, a las que los 'alpinistas de ciudad' deben agarrarse. «Es un entrenamiento muy completo, porque desarrolla todos los músculos, y requiere destreza, habilidad, equilibrio, elasticidad y cabeza», indica David Aragón, propietario de la instalación. «Esta chica -señala a una menuda joven, de nombre Rosa- decía que no servía para esto y fíjate ahora, parece una profesional», señala David.
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