Granada, 5/5/2000 El Albaicín lleva hasta la Subdelegación del Gobierno su protesta contra su inseguridadUnos 300 asistentes colapsaron el centro «para evitar que impere la ley del más chorizo»La asistencia de manifestantes fue masiva. «Esperábamos menos gente, en realidad la convocatoria ha sido un éxito», declaró uno de los representantes vecinales del Albaicín. Sin prisa pero sin pausa, los residentes del lugar se concentraron frente a la Casa de Porras, lugar donde ocurrió el primer intento de violación. Allí, el presidente de la Asociación de Vecinos Bajo Albaicín, Manuel Navarro Lamolda, con el apoyo de las representantes de las demás asociaciones de vecinos Albaicín, leyó un manifiesto en el que destacó el derecho de los moradores a vivir en paz y la necesidad de unirse para exigir soluciones. «No vamos a someternos a la tiranía de quienes quieren convertir el barrio en un lugar muerto y vacío para poder dar satisfacción a sus tropelías», gritó. Después de esto, entre el silencio y la expectación de los casi trescientos concentrados, el representante vecinal instó a los presentes a seguir la marcha hasta su objetivo: la Subdelegación del Gobierno. «Consideramos que esta institución es la máxima responsable de las circunstancias», declaró. Dos pancartas con leyendas en pro de la seguridad y la convivencia pacífica encabezaron la comitiva que bajó por la calle Calderería y llegó hasta el final de Gran Vía. Una vez en la Subdelegación, los vecinos entregaron su manifiesto al telefonista. «El edificio estaba desierto. Nadie atendió nuestra protesta», cuenta el presidente de la Asociación Bajo Albaicín. Centro colapsado La Policía Local se vio obligada a cortar la circulación rodada en dirección al centro desde el principio de la Avenida de la Constitución. Aunque se habilitó un carril para facilitar la salida de los coches desde el centro, el caos reinó durante el desarrollo de la marcha. Más tarde, la concentración tomó la calle Elvira, ya que se dirigían a la Audiencia Provincial, en Plaza Nueva. Allí, después de más de una hora de marcha, se disolvió la concentración. En cuanto a las medidas de control, la presencia policial se dejó notar, sobre todo durante la concentración en San Gregorio. En total, acudieron a la cita dos agentes de paisano, tres nacionales uniformados y varios policías locales. Este último cuerpo de seguridad, según informó Lamolda, envió una carta a los vecinos mostrándoles su apoyo y reconociendo «el incremento de pedigüeños molestos». Ultimo incidente Anteayer se conoció el último incidente por agresión en el barrio. Según declaró la propia víctima, pidió a unos camellos que se retiraran de la puerta de su casa y, después de cruzar algunas palabras subidas de tono, se pegaron. El vecino acudió ayer a la manifestación con unas gafas de sol que le cubrían un abultado hematoma en su ojo izquierdo.
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