Granada, 5/5/2000 Contaminación acústica y ocio nocturno, principales preocupaciones vecinalesLa Asamblea General de las Asociaciones de Vecinos se inicia hoyCOLPISA • madridUno de los asuntos que más se tratan en las Asociaciones de Vecinos son las quejas presentadas contra el alto nivel de contaminación acústica que soportan los ciudadanos, tanto por el día, generalmente a consecuencia del tráfico y otras actividades económicas, como por la noche, por las molestias originadas por la vida nocturna. El problema de la contaminación por ruidos y el conflicto entre ocio nocturno y descanso serán algunos de los asuntos que se debatirán en la XIII Asamblea General de la Confederación de Asociaciones de Vecinos de España, que se celebra en Orense desde hoy. El problema de la contaminación acústica se ve agravado por la desidia de las administraciones a la hora de hacer cumplir las leyes y ordenanzas, según la CAVE. El Gobierno aún no ha elaborado una ley de ámbito nacional, prevista desde 1995, y la actual ley en vigor, de Protección del Medio Ambiente Atmosférico, de 1972, no regula esta materia. Está en vigor también el obsoleto reglamento de Actividades Molestas, Nocivas, Insalubres y Peligrosas de principios de los años 60. Por su parte, los Ejecutivos autónomos que han legislado en este sentido (Murcia, Extremadura, Cataluña, Baleares, Andalucía, Navarra, Madrid y Valencia) lo han hecho sin criterios comunes y sin preocuparse en disponer de los medios humanos y técnicos necesarios para hacerlas cumplir, siempre según la CAVE. La situación es similar en los ayuntamientos, que deben acomodar a sus respectivos municipios las normas generales. La mayoría de los ayuntamientos ni siquiera tienen una ordenanza municipal contra el ruido y los que la tienen no disponen de medios humanos ni técnicos para hacer las mediciones ante las denuncias de los afectados, afirman en un comunicado. Los problemas ocasionados por el exceso de ruido son muchos y graves. Se calcula que el 20% de la población europea, unos 80 millones de personas, está expuesta a niveles de ruido ambiental considerados como inaceptables, y que ocasionan molestias, pérdida de sueño, irritabilidad, pérdida de la atención en el trabajo y los estudios, además de disminución de la capacidad auditiva. La contaminación acústica se ha convertido, además, en un conflicto social entre los ciudadanos que la soportan y las empresas, comercios o fenómenos urbanos (tráfico) que la originan. En los últimos años, la Asociaciones de Vecinos han puesto en marcha en diversas ciudades, como Burgos, Gijón o Sevilla, los denominados Pactos por la Noche, en los que se ha llegado a consensos entre vecinos, colectivos de jóvenes, empresarios de bares y locales nocturnos y las administraciones locales. Una ley nacional La Confederación de Asociaciones de Vecinos, Consumidores y Usuarios de España (CAVE) pide al Gobierno la redacción de una ley nacional que ponga orden en un sector en el que las diversas normativas no se cumplen, por el fracaso a la hora de imponer las sanciones correspondientes. La futura ley debería señalar claramente medidas eficaces contra las fuentes de emisión de ruidos (acondicionamiento de locales, horarios, reforzamiento de los servicios de inspección y vigilancia, limitadores acústicos homologados), contra las malas prácticas en la edificación (el 55% de las viviendas tienen deficiencias de aislamiento acústico); velar porque el planeamiento urbanístico tenga en cuenta criterios preventivos (mapas acústicos y zonificación de usos, limitación de concesión de licencias en áreas saturadas), así como medidas de protección contra el tráfico intenso. Al mismo tiempo, el problema del ruido, fuertemente emparejado con el conflicto ocio nocturno y descanso, no puede solucionarse exclusivamente mediante la aplicación de leyes coercitivas. Actualmente, ocio nocturno es sinónimo de zonas de bares de copas, discotecas y espectáculos.
Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias |