Bilbao, 5/5/2000 El Gobierno vasco cifra en 2.700 millones la corrección de los principales focos de ruidoEl 'mapa del ruido del País Vasco' detecta 127 polígonos industriales que afectan directamente a núcleos residenciales de 80 municipiosgorka castillo vitoriaEl consejero de Vivienda y Medio ambiente del Gobierno vasco, Patxi Ormazábal, presentó ayer un panorama preocupante del ruido que sufren los ciudadanos de Euskadi. Tras exponer un informe que analiza de forma minuciosa la incidencia acústica en un millar de zonas de la comunidad autónoma, Ormazabal estimó que tan sólo «en 69 de los 180 puntos con contaminación sonora resultaría viable la implantación de medidas correctoras». Se trataría de una operación de cirugía urbana que «requeriría una inversión aproximada de 2.700 millones de pesetas», dijo. Sin embargo, para el resto de localidades afectadas se vislumbra un oscuro panorama. La complicada orografía del País Vasco, la concentración de población en pequeños nucleos, la estructura viaria y la elevada altura de muchos de los edificios que padecen el impacto acústico son obstáculos para la regeneración total. El estudio presentado ayer ante la comisión de Medio Ambiente es el resultado de una exigencia que diferentes ámbitos sociales venían reclamando a la Administración. Desde que se iniciaron los análisis, en 1992, se han medido día y noche los índices de ruidos en polígónos industriales, líneas férreas y carreteras. Precisamente, el informe destaca que en las 166 vías de tráfico rodado analizadas, hay 50 puntos que generan niveles de ruido por encima de los parámetros recomendables. «En ausencia de una legislación al respecto, hemos tomado como referencia para la evaluación del impacto los límites recomendados por la OMS y la OCDE», añadió Ormazabal. Estos varían entre los 55 decibelios que se permite generar a una fábrica y los 70 de un tren. Con estos datos sobre la mesa, el actual mapa sonoro vasco parece ensordecedor. Los 'puntos negros' en las carreteras se distribuyen entre los 5 de Alava, los 20 de Guipúzcoa y los 21 de Vizcaya. Otras 80 zonas urbanas sufren el impacto acústico diario de vías rápidas y carreteras. La autopista A-8 y las carreteras N-1, N-240 y N-634 concentran la mayoría de los tramos problemáticos. Por el contrario, las vías férreas no generan excesivas molestias. Donde la contaminación acústica alcanza cotas preocupantes es en los municipios que cobijan actividad industrial. De los 406 polígonos radiografiados, 127 superan los límites recomendados y afectan directamente a zonas residenciales de 80 localidades vascas. En este capítulo, las industrias vizcaínas ganan por abrumadora mayoría: 42 municipìos padecen los rigores del ruido producido por 66 polígonos que superan los 60 decibelios. Pantallas acústicas Tras el bombardeo de cifras, Ormázabal sugirió la elaboración de planes de acción concretos para reducir los efectos de una de las formas de contaminación más sutiles -no existe una ley sancionadora a la que agarrarse-, y perniciosas: las dolencias psicosomáticas son una consecuencia del desarrollismo. El consejero se refirió a la necesidad de apoyar con inversiones «la implantación de pantallas acústicas, aislamientos de fachadas, colocación de pavimentos silenciosos, soterramiento de vías, modificación de los procesos productivos industriales o traslado de fábricas».
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