Ripollet, 30/03/2000 Seis propuestas para reducir el ruido de la A-18 en Ripollet
FRANCESCA RODRÍGUEZHartos de soportar los ruidos de la A-18, que pasa a un metro de sus pisos, vecinos y entidades de Ripollet iniciaron hace tres años una campaña para conseguir soterrar la vía en este tramo. Sus gestiones culminaron con un acuerdo del Parlament, que instaba a la Generalitat a estudiar el impacto de la A-18 y a plantear soluciones.El director general de Carreteres, Jordi Follia, presentó ayer el estudio al Ayuntamiento de Ripollet y a los vecinos. Las seis ideas que propone para acabar con las molestias son derribar el edificio más cercano a la A-18, modificar el curso del río Ripoll -paralelo a la vía- y desplazar dos kilómetros de carretera lejos de los pisos, colocar pantallas acústicas a lo largo del edificio o en un tramo más largo, colocar una barrera acústica y reforzar la fachada de la casa, o cubrir -que no soterrar- 500 metros total o parcialmente. Follia explicó que no se ha tomado ninguna decisión, aunque reconoció que "el económico será un factor a tener en cuenta". La propuesta más barata es colocar pantallas acústicas -costaría 700 millones- y la más cara es desviar el Ripoll y la A-18, que costaría 5.200 millones. De momento estas propuestas no cuentan con financiación. El alcalde de Ripollet, Carles Ferré, dijo ayer que cree que pagar esta obra "corresponde a la Generalitat" y se mostró convencido de que habrá acuerdo para realizarla. Ahora, Ayuntamiento y vecinos discutirán todas las alternativas para presentar a la Generalitat una propuesta consensuada. Manuel Pérez, del Fòrum Soterrem l’Autopista, se mostró ayer decepcionado porque ninguna de las posibles soluciones prevé soterrar la A-18, "la propuesta por la que nosotros hemos trabajado y que desde el Parlament se pidió que estudiasen". Pérez recuerda que la idea del Fòrum era no sólo solucionar los problemas de los vecinos, que sufren desde hace 25 años los ruidos y los inconvenientes de la A-18, sino "cohesionar el núcleo urbano, dividido por la autopista". Follia afirmó ayer que el soterramiento se ha desechado porque "técnicamente sería muy complicado". Lo que sí queda claro en el estudio es que se superan ampliamente los límites de contaminación acústica que permite la ley, ya que en la cincuentena de pisos situados junto a la autopista se registran entre 85 y 90 decibelios, cuando el máximo autorizado es de 65 durante el día y 55 por la noche.
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