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Salobreña, 26/03/2000

El Ayuntamiento de Salobreña clausura la sala 'Más' por incumplir la normativa sobre ruidos

La discoteca había sido denunciada repetidas veces por los vecinos de los alrededores
manuel pedreira
La conocida discoteca salobreñera 'Más' guarda silencio. El Ayuntamiento que preside Manuel Pérez Cobos ha decretado la clausura del establecimiento por el incumplimiento del reglamento de calidad del aire de la Junta de Andalucía que concede un margen de cuatro años para adaptarse a los niveles de ruido exigidos en sus preceptos. La medida municipal pone fin, de momento, al largo y conflictivo periplo de esta discoteca, que ha sido denunciada por los vecinos de una urbanización cercana ante las autoridades en multitud de ocasiones, por exceder el nivel de ruidos, celebrar fiestas que dejaban los alrededores cubiertos de desperdicios de todo tipo, y por el elevado número de detenciones y aprehensiones de drogas de diseño que se han practicado en sus inmediaciones.

El Ayuntamiento de Salobreña ha clausurado la conocida discoteca Más por no cumplir la normativa vigente sobre ruidos, ni adecuarse al reglamento de calidad del aire de la Junta de Andalucía, que concedía un plazo de cuatro años para adaptar las instalaciones de establecimientos de este tipo a sus disposiciones.

La medida ha sido tomada a resultas de un informe de un técnico municipal que calificaba la insonorización del local como «desfavorable» y el nivel de ruidos «intolerable». El precinto colocado en las puertas de esta discoteca viene a colmar las aspiraciones de la comunidad de vecinos Nicaragua, la más cercana al local cerrado, que llevaban casi un lustro quejándose de las molestias que les originaba el establecimiento, y habían presentado decenas de denuncias, no sólo ante el Ayuntamiento, sino también ante los responsables de medioambiente de la Junta, «que se limitaban a pasarse la pelota de unos a otros», según fuentes de la citada comunidad.

El ruido y las vibraciones procedentes de la música de la discoteca han constituido la faceta más llamativa de los problemas generados por este establecimiento, pero no la única.

Venta de droga
Los vecinos, en sus denuncias, se han referido también al hecho de que, tanto en el interior del local como fuera, se han llevado a cabo numerosas detenciones y aprehensiones de drogas de diseño por la Guardia Civil, casi desde su apertura.

La última tuvo lugar a mediados de febrero cuando agentes de la Benemérita detuvieron a dos jóvenes, de 19 y 21 años y vecinos de Córdoba y Torre del Mar (Málaga) respectivamente, a los que interceptaron veintidos pastillas de éxtasis, diecisiete papelinas de cocaína, cinco de speed y dos gramos de hachís.

Por otra parte, el «deplorable -según los vecinos- estado en que quedaban parques, aceras y jardines, repletas de botellas y vasos de plástico y vidrio», creaba situaciones de riesgo para todo el que pasaba por allí, en especial para los más pequeños, dada la proximidad de varios centros educativos y la circunstancia de que vivan muchos niños en las urbanizaciones cercanas. Todo un precedente de los problemas del botellón de Granada.

Con todo, los peores momentos de convivencia con la discoteca coincidieron con la celebración de las denominadas fiestas after, que comenzaban a primeras horas de la mañana y se extendían a lo largo del día con la música a un volumen más propio de una noche de sábado cualquiera.

Estas fiestas, denunciadas con cierta frecuencia por su posible vinculación a las drogas de diseño, se prolongaron a lo largo de catorce meses, durante los cuales las protestas arreciaron, sin obtener contestación satisfactoria. Los lugares de origen de los dos últimos detenidos ponen sobre la pista de la procedencia de los asiduos a estas fiestas after y de la organización de las mismas, pues la inmensa mayoría venían de Córdoba, Málaga, Jaén y Almería y muy pocos salobreñeros participaban en ellas.

Reunión con el alcalde
El alcalde de Salobreña, Manuel Pérez Cobos, mantuvo una reunión en octubre del año pasado con representantes de los afectados, respaldados por más de un centenar de firmas, a los que informó de que se iba a proceder a dictaminar un decreto de clausura del local, e igualmente se iba a exigir la insonorización del mismo. Sin embargo, la situación ha perdurado cinco meses más.

El motivo que ha servido para clausurar la Más ha sido, en concreto, no sujetarse a lo dispuesto en la disposición transitoria primera del reglamento autonómico mencionado, que regula la calidad del aire y ofrece un plazo de cuatro años para adaptarse.

Los vecinos han llegado a medir niveles de 77 decibelios a 70 metros de la discoteca, mientras que el límite estipulado se sitúa en 45 decibelios medidos a 1,5 metros de la fachada y 1,10 metros del suelo.

El local permanece precintado desde la pasada semana y para su reapertura deberá ser insonorizado conforme a lo dispuesto en las leyes y reglamentos y acreditar tal circunstancia.

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