Murcia, 25/7/2000
MazarrónCríticas vecinales porque los ruidos no cesan pese al compromiso de ayuntamiento y baresLos hosteleros contratan a más vigilantes aunque aún no han montado aseos públicos en las callesM. DE LA VIEJAEl primer fin de semana tras el acuerdo entre los hosteleros y el Ayuntamiento de Mazarrón para apaciguar las zonas de la movida nocturna se ha saldado con un fracaso. Los dueños de los bares de copas se comprometieron el pasado jueves con el alcalde, el independiente Domingo Valera, a moderar los decibelios de sus equipos de música para evitar las protestas de los vecinos. Sin embargo, y según el testimonio de residentes de Playa Grande y la Vía Axial, el pasado fin de semana no se notó mejoría alguna.Más bien la situación fue a peor, porque se registró un aumento de visitantes a la localidad costera. Sin embargo, la Policía Local afirma que no hubo sanciones por sobrepasar los decibelios permitidos. Respecto al botelleo (el consumo juvenil de alcohol en la calle), los agentes municipales se incautaron de diversas botellas de bebidas alcohólicas abandonadas por grupos de jóvenes. No levantaron actas porque «tan pronto ven aparecer a los agentes salen huyendo, abandonando el cuerpo del delito», según un portavoz policial. Otro de los compromisos de los hosteleros con el alcalde de Mazarrón es que los empresarios instalarían servicios públicos en la calle para sus clientes. Pero hasta ayer no se había montado ningún aseo callejero, por lo que las puertas y cercas del vecindario volvieron a convertirse en improvisados urinarios. Para evitar el botelleo, los hosteleros anunciaron que contratarían vigilantes privados, que además de actuar de porteros cuidarían el entorno. Desde la empresa Mazarrón Control y Seguridad, que se dedica a prestar ese servicio a los bares de la zona, se apunta que ha tenido una mayor demanda de personal por parte de los establecimientos. Además, los vecinos se quejan de la falta de limpieza en las calles. Los contenedores de la basura son vaciados en el camión que presta el servicio de recogida, pero no se lleva las ramas procedentes de las podas ni los enseres que los ciudadanos depositan junto a los recipientes. Tampoco vacían las papeleres, rebosantes de desperdicios, ni se barren las calles. Residentes de varias urbanizaciones costeras se han puesto manos a la obra para limpiar ellos mismos algunos de los viales. Otra de las quejas es el mal estado de las aceras y bordillos, especialmente en Bahía y La Isla, donde el abandono es absoluto.
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