Agradecimiento a IDEAL y a la Cámara de
Comercio por la organización del Foro de las Infraestructuras.
Siempre es bueno reflexionar en voz alta
GRANADA va a tener futuro»: con esas palabras propias de pitoniso que
consulta la bola de cristal, comenzó su intervención en el Foro de las
Infraestructuras el osado señor Pezzi. Claro que nuestra ciudad va a
tener futuro, señor diputado, lo que no completó usted en sus
predicciones fue si el futuro será brillante o renqueante, porque lo que
es nítido es que Granada a pesar de políticos eternos e incompetentes no
va a dejar de existir porque gracias a los dioses, ninguno de ustedes
¿tiene entre sus posibilidades reunir la fuerza telúrica para acabar con
ella, que si no, quién sabe . Oír a este político llenaba de indignación
porque continuó su parlamento diciendo que hay que preparar a los
hombres y mujeres de esta tierra, desarrollar los recursos humanos y
capacitarlos en investigación puntera, «la clave no son las
infraestructuras, sino las personas», dijo, y no se le cayó la cara de
vergüenza ni se conmovió una sola piedra del antiguo convento de Sta.
Paula, y lo que es peor, no nos movimos nadie de nuestra silla y nos
levantamos para exigirle que abandonara su púlpito de orador insolente.
En ese momento, Granada estaba siendo humillada, los granadinos que allí
estábamos no podíamos dar crédito a unas palabras que envueltas en una
permanente sonrisa sólo eran una justificación para acallar las
numerosas mentiras sobre terminación, fechas y calidad de las distintas
infraestructuras. Si algo sobra en esta población son jóvenes bien
preparados, en conocimientos y tecnologías innovadoras, jóvenes a los
que hemos sacrificado y obligado a buscar un futuro lejos de la ciudad,
ya que el 'tren' de la modernidad no llega y las empresas que buscan
rentabilidad huyen hacia otras ciudades bien conectadas con los mercados
internacionales. 'Las islas' nunca han sido focos industriales y
Granada, por mor de los distintos gobiernos se ha convertido en una isla
a la que no es fácil ni llegar, ni salir. Ejemplo: cuando en el tren
Granada-Madrid llevamos dos horas de viaje, estamos a más distancia de
la capital de España que cuando partimos de la estación de Andaluces
(recogido de un artículo del economista Ramón García Olmedo en la
revista 'Granada Económica'). Más ilustrativo y más deprimente no puede
ser el dato.
VOLVIENDO a extraer perlas del impagable discurso del señor Pezzi,
recogí en mis apuntes otra que decía «sin empresarios innovadores y
buenas empresas las infraestructuras son innecesarias». Y yo le
preguntaría, si él tuviese una naviera de grandes cruceros, recalase en
el puerto de Motril para visitar la Alhambra y el pasaje quedara varado
medio día en la carretera, ¿incluiría el puerto más tropical de Europa
en las singladuras siguientes? Si en días de niebla el avión cargado de
turistas ha de ser desviado a Málaga o a cualquier otro aeropuerto
porque el modesto de Granada-Jaén -aunque su grandilocuente nombre
abarque a dos provincias- carece de los equipos necesarios para el
acercamiento a pista de las aeronaves en momentos de escasa visibilidad,
programaría Granada para los grandes vuelos internacionales del caro
turismo de invierno? Si sus productos agrícolas tienen que estar en los
grandes mercados europeos antes de veinticuatro horas, por ser productos
perecederos, radicaría su empresa en esta ciudad?... Y el señor Pezzi
hablaba y hablaba, justificaba y atacaba... y nadie se movió en su
silla. Desde entonces yo no me he perdonado y cada vez entiendo más el
porqué de tantas escaseces, el porqué de tanta marginación y el porqué
de lo que entendemos por prudencia y buena educación, es a veces
cobardía y respeto humano. Y él continuaba: «Para fomentar el futuro de
la provincia es para lo que hemos redactado el documento clave del
POTA». Y, en verdad, nadie que ame a Granada hubiese osado jamás firmar
ese documento que nos condena a pena capital, letal, porque nos asume al
destino, no precisamente de una gran capitalidad, sino de poblachones de
alguna importancia. Y en su monólogo, quizás por mala conciencia,
repetía varias veces que nuestro modelo tenía que ser Lisboa, y digo yo,
¿por qué no Sevilla que está mas cerca, y que es la causa de muchos de
nuestros males?
PARTICIPÓ otro político, el Consejero de Obras Públicas de la Junta de
Andalucía, D. Luis García Garrido, y ya nos perdimos totalmente porque
habló de «esta costa gaditana» y de nuestro Estrecho de Gibraltar que
era el Canal de Suez ¿...? Ceremonia de confusión que mezcló con la
movilidad metropolitana por medio de transporte no contaminante,
tranvía, del que dijo nos haría sufrir mucho con su obra, etc. La verdad
es que en su discurso puso tan poco entusiasmo, tanta monotonía e
indolencia que creo, por las caras que observé, que pasó desapercibido
el ambiguo y nulo contenido de su parlamento.
La reunión, muy bien moderada por D. Eduardo Peralta ( otro de los
organizadores), a pesar de todo lo anterior, se enriqueció con la
participación de empresarios como Gregorio Jiménez (lástima que se
dilapidara su labor de hace seis años como presidente del Consejo Social
del Ayuntamiento); José Prados Osuna, 'ciudadano' y buen conocedor de
las raíces de nuestro atraso; la diputada Concha de Santa Ana, que
desveló el nuevo retraso del AVE, el bloqueo de la Junta a la aprobación
de los modificados que afectan a la A7, etc. Cerró con brillantez el
Foro sobre las Infraestructuras, uno de los responsables de su
organización, el presidente de la Cámara de Comercio que, muy
valientemente, hizo la exposición de carencias y evidencias y exigió el
compromiso de todos, que hoy más que nunca, ante un período de crisis en
la economía mundial, han de meter el hombro para hacer un frente común
que se enfrente a esta compleja etapa de una manera activa, sumando la
fuerza y creatividad que los granadinos tienen como poten- cial.
EN conjunto, un trabajo constructivo y bien hecho que se completa con un
especial de ciento once páginas, en las que IDEAL nos deja memoria de un
Reto que más que un horizonte a alcanzar, debería ser ya una estación de
partida dejada atrás hace ya muchos lustros. Esperemos que nuestras
autoridades se pongan las pilas y no quieran ofrecernos los frutos como
regalo del milenio. |